Dos estudios publicados sugieren que el déficit de vitamina D puede tener un papel en el déficit cognitivo y en la enfermedad de Parkinson, aunque no se conocen las implicaciones clínicas.

En un estudio de cohortes se siguieron 858 personas de edad avanzada durante 6 años. Las concentraciones plasmáticas bajas de vitamina D al inicio del estudio se asociaron a un deterioro cognitivo importante (según la escala Mini-Mental) al final del estudio (Arch Intern Med 2010;170:1135-41). En otro estudio observacional en más de 3.000 hombres y mujeres de 50 a 79 años, las personas con concentraciones plasmáticas elevadas de vitamina D tenían menos riesgo de desarrollar enfermedad de Parlkinson tras un seguimiento de unos 30 años después (Arch Neurol 2010;67:808-11). Aunque estos hallazgos son preliminares y se necesitan estudios para confirmarlos, plantean nuevas posibilidades de prevención de estas enfermedades (Arch Neurol 2010;67:795-7).