Los antipsicóticos atípicos son ampliamente utilizados en indicaciones no autorizadas, a pesar de las alertas sobre sus riesgos metabólicos y cardíacos, según se revisa en un artículo reciente (JAMA 2010;303:1582-84).

En 2008 en Estados Unidos los antipsicóticos fueron los fármacos más consumidos en gasto. En España aquel año los antipsicóticos atípicos, sobre todo olanzapina y risperidona, fueron de los que más gasto generaron, con casi quinientos millones de euros (Inf Ter SNS 2009;33:93 y 120-22). Este elevado consumo sugiere que se utilizan en indicaciones no aprobadas. Además, varios estudios han puesto de relieve que la difusión de alertas sobre sus riesgos y de recomendaciones para minimizarlos tienen poco impacto sobre la prescripción (Arch Intern Med 2010;170:96-103; Arch Gen Psychiatry 2010;67:17-24).

El uso de antipsicóticos en indicaciones no autorizadas es motivo de preocupación (Noticia noviembre 2008). Por otra parte, se ha tenido conocimiento de que varios laboratorios fabricantes de antipsicóticos, como de risperidona, olanzapina y recientemente de quetiapina, han tenido que pagar multas millonarias para promoverlos en indicaciones no autorizadas (BMJ 2009;338:191; Departamento de Justicia).

Estas prácticas de promover fármacos para indicaciones en las que faltan datos de eficacia y de toxicidad pueden tener consecuencias graves para los pacientes y no se deberían permitir.