Algunas variables evaluadas en ensayos clínicos y utilizadas a menudo en la práctica clínica no necesariamente predicen de manera fiable un efecto clínico a largo plazo, según los resultados de una revisión reciente (Aust Prescr 2009;32:47-50).

Algunas variables subrogadas, como la carga vírica en la infección por HIV o la presión intraocular en el glaucoma, en la práctica clínica se aceptan como correlacionadas con el resultado clínico relevante. En cambio, hay dudas sobre la validez de otras variables, como la densidad mineral ósea como predictor del riesgo de fractura o la hemoglobina glicosilada para predecir las complicaciones macrovasculares de la diabetes.

A menudo se evalúan variables subrogadas en vez de resultados clínicos relevantes, porque es más fácil su medida que la de una variable clínicamente más relevante. En oncología, para evaluar la eficacia de los antineoplásicos la supervivencia global constituye el criterio de referencia, pero es necesario un seguimiento prolongado de un elevado número de pacientes. La supervivencia libre de progresión o la supervivencia libre de recidiva son muy usadas, pero en algunos estudios en pacientes con cáncer de colon o de mama avanzado no se ha hallado buena correlación con la supervivencia global (Rev Prescrire 2009;29:218-21). En un metanálisis reciente en pacientes con cáncer de cabeza y cuello localmente avanzado, la supervivencia libre de acontecimientos se ha mostrado un buen predictor de la supervivencia global (Lancet Oncol 2009;10:341-50).

Los resultados sobre variables subrogadas se deben de interpretar con prudencia, porque un tratamiento eficaz sobre una variable subrogada a veces es clínicamente ineficaz, o incluso perjudicial para el paciente (Butll Groc 2008;21:9-12). Para tomar la mejor decisión terapéutica, se deben considerar variables clínicas útiles para los pacientes. Las variables subrogadas inadecuadas pueden impedir que la atención se oriente realmente al paciente.