En los últimos años, los avances en el tratamiento antineoplásico han alargado la supervivencia de los niños con cáncer, y cada vez se conocen más sus efectos adversos a largo plazo. En los supervivientes de un cáncer durante la infancia, la posibilidad de aparición de estos efectos adversos justifica que se siga una vigilancia especial hasta la edad adulta.

En el último número del butlletí de farmacovigilància de Catalunya se revisan los principales efectos adversos a largo plazo que hay que tener en cuenta para hacer un seguimiento en estos adultos, como la cardiotoxicidad por antraciclinas, las alteraciones de la fertilidad, los trastornos endocrinos, o las segundas neoplasias, entre otros (BFVC 2016;14:17-22).

El conocimiento de los efectos adversos tardíos de los tratamientos oncológicos en los niños puede ayudar a orientar la elección hacia los tratamientos menos perjudiciales a largo plazo, o a buscar los medios para poderlos prevenir.