El uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) no se asocian a un aumento del riesgo de neumonía comunitaria tras ajustar por el riesgo basal de los pacientes, según sugieren los resultados de un estudio reciente (BMJ 2016;355:i5813).

En algunos metanálisis de estudios oservacionales, el uso de IBP se ha asociado a un incremento del riesgo de neumonía comunitaria (Butll Groc 2016;29;1-4).

En este estudio observacional, se identificó a 160.000 pacientes que habían iniciado tratamiento con un IBP a partir de una base de datos de registros del Reino Unido. Las tasas crudas de neumonía eran más altas en los pacientes tratados con IBP (76 casos por 1.000 años-persona) que en los controles no expuestos (30 casos por 1.000 años-persona). No obstante, en un análisis separado, en el que los pacientes servían como sus propios controles cuando no estaban expuestos a los IBP, la tasa de incidencia de neumonía era más elevada en los 30 días previos a la prescripción de un IBP que en los 30 días después (1,92 y 1,19, respectivamente). En otro análisis, en el que se ajustó por el riesgo de neumonía basal de los pacientes y por cambios en la incidencia de neumonía en el tiempo, el riesgo relativo de neumonía disminuyó al año después de iniciar el IBP.

Los autores concluyen que la asociación entre el uso de IBP y el riesgo de neumonía comunitaria es probable que se deba exclusivamente a factores de confusión. Los pacientes tratados con IBP tienen un riesgo basal de neumonía comunitaria antes de recibir una prescripción de un IBP. Por tanto, las características de los pacientes, su comorbididad y la gravedad de la enfermedad gastroesofágica (reflujo) fueron probablemente los principales factores contributivos del aumento del riesgo.