Una respuesta inadecuada al tratamiento o la aparición de efectos adversos inaceptables suele ser la causa de cambiar un antidepresivo por otro. Estos cambios se deben hacer de manera cuidadosa y con una vigilancia estrecha, con el fin de evitar los síntomas de abstinencia, las interacciones farmacológicas o la recaída en la depresión.

En el último número del boletín Australian Prescriber se revisan las recomendaciones específicas para la sustitución sin complicaciones para el paciente (Australian Prescriber 2016;39:76-83).