En pacientes que han presentado un primer episodio de enfermedad tromboembólica venosa (ETEV) no provocada, un resultado de D-dímero negativo no es útil para seleccionar a los pacientes que pueden interrumpir el tratamiento anticoagulante, según los resultados de un estudio reciente (Ann Intern Med 2015; 162:27).

Se evaluaron los niveles de D-dímero en 410 pacientes con un primer episodio no provocado de ETEV (una trombosis venosa profunda proximal o un TEP) que habían recibido tratamiento anticoagulante durante 3 a 7 meses. Los pacientes con resultados positivos durante el tratamiento continuaron la anticoagulación, mientras que en los pacientes con resultados negativos se suspendió la anticoagulación y se determinó el D-dímero un mes después. Si la segunda prueba era positiva, se reiniciaba la anticoagulación, y si era negativa, se suspendía de manera indefinida. Los pacientes fueron seguidos durante 2,2 años de promedio.

De 392 pacientes con resultados de D-dímero negativo y que suspendieron la anticoagulación, dos presentaron una ETEV recurrente antes de repetir el D-dímero al mes. En los que se repitió el D-dímero, en un 15% fue positivo y se reinició la anticoagulación. Entre los que fue negativo y se mantuvieron sin anticoagulación, las tasas de ETEV recurrente fueron de 6,7% por paciente y año en global, 9,7% en hombres y 5,4% en mujeres que no recibían estrógenos cuando se produjo el primer episodio. En las mujeres que recibían estrógenos cuando se produjo el episodio inicial y los suspendieron la tasa fue de 0%.

La duración del tratamiento anticoagulante de la ETEV es controvertida, porque no se dispone de herramientas fiables para la valoración individual del riesgo de recurrencia. En varios estudios se ha sugerido que la determinación de los niveles de D-dímero al mes de finalizar la anticoagulación podría ser útil para decidir ampliar el período de tratamiento anticoagulante en pacientes de bajo riesgo hemorrágico. Los resultados de este estudio sugieren que para la mayoría de pacientes, un D-dímero negativo tras suspender la anticoagulación no confiere un riesgo suficientemente bajo para justificar suspender la anticoagulación.