El uso de ansiolíticos e hipnóticos se asocia a un aumento de la mortalidad, incluso después de suspender su administración, según un estudio retrospectivo de cohortes (BMJ 2014;348:g1996).

Los resultados de un estudio publicado en 2012 sobre población del sur de California sugirieron que el uso crónico de hipnóticos para el insomnio podría aumentar la mortalidad (BMJ Open 2012;2:e000850).

A partir de la base de datos inglesa GPRD, se evaluó la mortalidad en 34.727 pacientes adultos nuevos usuarios de ansiolíticos o hipnóticos y en 69.418 pacientes no tratados (controles). Tras un seguimiento de 7,6 años, se observó una mortalidad del doble entre los tratados, en comparación con los controles. Este riesgo se mantenía significativo después de restringir el análisis a los tratados sólo el primer año. Después de excluir las muertes en el primer año, los autores calculan que habría 4 muertes adicionales asociados a los fármacos por cada 100 personas seguidas durante un período de 7,6 años.

Se recomienda revisar y modificar de manera periódica la prescripción de hipnosedantes, porque los riesgos asociados a su uso prolongado pueden superar sus efectos beneficiosos, sobre todo en las personas de edad avanzada (Butll Groc 2012;25:13-16).