La interrupción del tratamiento hormonal en la postmenopausia puede reducir algunos de sus efectos adversos, pero otros parecen persistir, según un estudio de seguimiento de las participantes incluidas en el Women’s Health Initiative (WHI) (JAMA 2008;299:1036-45).

Los resultados del ensayo WHI mostraron que el uso de tratamiento hormonal con estrógenos y progestágenos se asociaba a un aumento del riesgo cardiovascular y de algunas neoplasias en comparación con placebo (JAMA 2002;288:321-33). Aproximadamente 16.000 mujeres postmenopáusicas incluidas en el ensayo WHI fueron seguidas durante 3 años después de que el ensayo se parara debido a un aumento del riesgo de cáncer de mama invasivo en las tratadas. El aumento del riesgo cardiovascular observado en las mujeres tratadas durante el ensayo no se observa durante la fase de seguimiento. No obstante, se observó una tendencia al aumento de riesgo de procesos neoplásicos, aunque sin significación estadística. Los autores concluyen que los riesgos superan los efectos beneficiosos del tratamiento hormonal, y que el mayor riesgo de neoplasias requiere una vigilancia cuidadosa tras suspender el tratamiento.