Los inhibidores de las prostaglandinas y los bloqueadores de los canales de calcio se han mostrado más eficaces que otros tocolíticos para retrasar el parto y mejorar los resultados fetales y maternos, aunque ningún tocolítico ha mostrado reducir la morbimortalidad neonatal, según los resultados de una revisión sistemática ( BMJ 2012;345:e6226).

Para el tratamiento tocolítico con el fin de retrasar el parto pretérmino se han evaluado varios fármacos, como estimulantes beta-adrenérgicos (ritodrina), sulfato de magnesio, inhibidores de las prostaglandinas (indometacina), bloqueadores de los canales de calcio (nifedipina), o bloqueadores de los receptores de la oxitocina (atosibán), entre otros. En este metanálisis se incluyeron 95 ensayos clínicos sobre tratamiento tocolítico en mujeres con riesgo de parto prematuro. En comparación con placebo, la probabilidad de retrasar el parto 48 horas fue más alta con los inhibidores de las prostaglandinas (OR=5,39), seguido de sulfato de magnesio, bloqueadores de los canales de calcio, estimulantes beta-adrenérgicos, y atosibán. Ningún tipo de tocolítico fue más eficaz que placebo para reducir el síndrome de dificultad respiratoria neonatal ni la mortalidad neonatal. En comparación con placebo, los efectos adversos que requirieron un cambio de medicación fueron más frecuentes con los estimulantes beta-adrenérgicos (OR=22,68), el sulfato de magnesio (OR=8,15) y los bloqueadores de los canales de calcio (OR=3,80).