El uso de benzodiacepinas se asocia a un aumento del riesgo de demencia, según un estudio francés (BMJ 2012;345:e6231).

En un estudio prospectivo de base poblacional se incluyeron 1.063 personas de edad avanzada sin demencia que viven en la comunidad, un 9% de las cuales eran consideradas nuevas usuarias de benzodiacepinas, es decir, que habían iniciado el tratamiento al menos el tercer año de seguimiento.

Durante los 15 años siguientes, se diagnosticaron 253 casos incidentes de demencia. El diagnóstico de demencia fue más frecuente entre los nuevos tratados con benzodiacepinas (32%) que entre los no usuarios (23%). Tras ajustar por factores de confusión, como la edad, diabetes y depresión, los nuevos usuarios de benzodiacepinas tenían un 60% más de riesgo de demencia. En un análisis complementario de casos y controles se observó un riesgo similar. Los autores concluyen que dados los posibles efectos adversos de las benzodiacepinas en la población general, se debería advertir contra su amplio uso indiscriminado. Además, el uso de benzodiacepinas no necesariamente es un marcador de otras condiciones relacionadas con la demencia, como la ansiedad.