El debate sobre el uso de nuevos fármacos para la degeneración macular asociada a la edad ha sido, y es, motivo de polémica en todo el mundo.

El bevacizumab podría ser el primer fármaco "no yo" (en lugar de "yo también"). Aunque los datos del estudio CATT mostraron una eficacia y toxicidad similares al ranibizumab (Lancet 2012;379:1728-38), los laboratorios (Roche en EUA, Novartis en el Reino Unido y en otros lugares) están desalentando activamente su uso para esta enfermedad, incluso emprendiendo acciones legales para impedir su uso fuera de indicación.

El ranibuzimab es unas 12 veces más caro: en el Reino Unido se podrían ahorrar unos 300 millones de libras al año si se tratara con bevacizumab . Aunque el laboratorio ha hecho todo lo posible para limitar el uso de bevacizumab en la DMAE, algunos sistemas de salud están hallando maneras de evitarlo. Pero la combinación de amenazas legales, las preocupaciones de seguridad, y los incentivos financieros para utilizar ranibuzimab ha mantenido un mercado lucrativo del fármaco más caro (BMJ 2012;344:24-26).

En el Reino Unido, se están haciendo esfuerzos para aprobar el uso del bevacizumab en la DMAE, a pesar de la resistencia del laboratorio (BMJ 2012;344:e3012). Se espera la publicación de los resultados del ensayo IVAN, aunque es poco probable que resuelva las dudas de seguridad. Ni éste ni el ensayo CATT tenían suficiente poder para detectar pequeñas diferencias pero clínicamente relevantes en los efectos adversos, como el ictus. Es necesaria una vigilancia postcomercialización a largo plazo (BMJ 2012;344:7).

¿Qué hay que hacer en el mejor interés de los pacientes y del erario público? Es necesaria una orientación clara para utilizar bevacizumab desde las organizaciones profesionales, una revisión de las políticas que desaniman el uso fuera de indicación si hay buenas pruebas para el uso de un fármaco, i una mejor comunicación entre los evaluadores de tecnología de la salud en diferentes partes del mundo (BMJ 2012;344:e3162).