Los inhibidores de la dipeptidilpeptidasa 4 (DPP-4), y posiblemente los agonistas del receptor del GLP-1, podrían estar asociados a un aumento del riesgo de colangiocarcinoma en pacientes adultos con diabetes de tipo 2, según los resultados de un estudio observacional (BMJ 2018;363:k4880).

En un estudio de cohortes de base poblacional, a partir de una base datos de atención primaria inglesa, se identificaron unos 155.000 adultos de 40 años o mayores que habían iniciado tratamiento con un fármaco para la diabetes entre 2007 y 2017. Se excluyó a los pacientes con factores de riesgo conocido de colangiocarcinoma. La hipótesis se basa en que la hormona incretina GLP-1 tendría efectos proliferativos y antiapoptósicos sobre las células de la vía biliar.

Durante un seguimiento medio de 4,6 años, la incidencia de colangiocarcinoma era de 26 por 100.000 años-persona con el uso de un inhibidor de la DPP-4 y de 19 por 100.000 años-persona con los agonistas del receptor del GLP-1, frente a 15 por 100.000 con otros fármacos para la diabetes de segunda o tercera línea. Tras ajustar por varios factores de confusión, los inhibidores de la DPP-4 se asociaban a un incremento del riesgo de 77%; con los agonistas del receptor del GLP-1 el aumento del riesgo era similar, pero sin significación estadística.

Los autores consideran que, aunque el riesgo absoluto es bajo, el colangiocarcinoma tiene una elevada tasa de mortalidad, y se deberían confirmar estos hallazgos.