Los trastornos del control de los impulsos, como la hipersexualidad, la adicción al juego o las compras compulsivas son efectos adversos conocidos de los fármacos dopaminérgicos utilizados para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, como el pramipexol, y también se ha descrito con antipsicóticos atípicos, como el aripiprazol (Butll Farmacovigilància Catalunya 2017;15:9-10).

En el último número del boletín arznei-telegram se comenta un caso de hipersexualidad en un paciente con enfermedad de Alzheimer tratado con donepecilo. Se han publicado algunos casos de hipersexualidad poco después de iniciar tratamiento con donepecilo, que mejoraron al retirar el fármaco.