Categoría: Toxicidad
El daclizumab es un anticuerpo monoclonal de administración parenteral recientemente autorizado para el tratamiento de la esclerosis múltiple (Drug Ther Bull 2017;55:18-21). Se ha asociado a un aumento del riesgo de infección, alteraciones hepáticas y reacciones cutáneas; estos riesgos requieren una vigilancia y seguimiento cuidadosos (noticia febrero 2017).

La EMA está revisando la toxicidad del daclizumab, a raíz de algunos casos de hepatotoxicidad grave, incluso mortales. En los próximos meses, se esperan nuevas medidas por parte de las agencias reguladoras con el fin de minimizar el riesgo (arznei-telegramm 2017;48:64).

 

Categoría: Toxicidad
Se han notificado algunos casos de osteonecrosis del conducto auditivo externo en pacientes tratados con denosumab para la osteoporosis (Drug Safety Update 2017;10:2-3).

El denosumab es un anticuerpo monoclonal de administración por vía subcutánea autorizado, a dosis de 60 mg para la osteoporosis, y a dosis de 120 mg para la prevención de acontecimientos relacionados con el esqueleto en adultos con metástasis óseas de tumores sólidos. Se ha descrito osteonecrosis maxilar e hipocalcemia grave en pacientes tratados (Butll Farmacovigilància Catalunya 2014;12:14-16).

A finales de 2015 se describieron algunos casos raros de osteonecrosis del conducto auditivo externo en pacientes tratados con bifosfonatos, sobre todo después de 2 años o más de tratamiento (Drug Safety Update 2015;9:4-5 ).

Recientemente se han notificado cinco casos en todo el mundo de osteonecrosis del conducto auditivo externo en pacientes tratados con denosumab. Se consideran factores de riesgo el uso de corticoides y quimioterapia. Se recomienda vigilar a los pacientes tratados y considerar la posibilidad en pacientes tratados con denosumab que presenten síntomas del oído, como infecciones crónicas. También se aconseja a los pacientes tratados que informen a su médico si presentan dolor, secreción o infección de oído.

 

Categoría: Toxicidad
El uso de litio durante el primer trimestre de la gestación se asocia a un aumento del riesgo de malformaciones congénitas, incluida la anomalía de Ebstein, pero de menor magnitud de la que se había sugerido, según los resultados de un estudio observacional (NEJM 2017;376:2245-54).

Existe preocupación que la exposición al litio durante el primer trimestre de la gestación se puede asociar a un aumento del riesgo de anomalía de Ebstein, un defecto cardíaco con anomalía de la válvula tricúspide, pero los datos son limitados y controvertidos.

En un estudio de cohortes con más de 1.325.000 gestaciones se analizó el riesgo de malformaciones cardíacas en los niños expuestos al litio durante el primer trimestre, en comparación con los no expuestos y también de los niños expuestos a lamotrigina. Se observaron malformaciones cardíacas en 16 de los 663 niños expuestos a litio (2,4%), frente a un 1,15% en los no expuestos y un 1,39% en los expuestos a lamotrigina. El riesgo era de 1,65 en comparación con los no expuestos. Este riesgo era proporcional a la dosis, de manera que con una dosis mayor de 900 mg al día el riesgo era de 3,22. Los resultados eran similares cuando los niños expuestos a lamotrigina eran considerados como grupo de referencia.

Los autores concluyen que el uso materno de litio durante el primer trimestre de la gestación se asocia a un aumento del riesgo de malformaciones cardíacas, aunque la magnitud era menor de la que se había propuesto inicialmente.

 

Categoría: Toxicidad
La miopía, la hipermetropía y los trastornos de la acomodación pueden ser de causa farmacológica. Los fármacos anticolinérgicos, como antiespasmódicos, fármacos para la incontinencia urinaria o los antidepresivos, entre otros, pueden producir una presbicia funcional. Los fármacos colinérgicos, como donepecilo, galantamina o rivastigmina, podrían producir miopía. Fármacos de estructura sulfamídica, como el topiramato, se han asociado a miopía y glaucoma.

En el último número del Butlletí de Farmacovigilancia de Catalunya se describen los casos notificados al Sistema Español de Farmacovigilancia. Destaca un caso de miopía asociada al uso de zonisamida, un antiepiléptico derivado sulfamídico que estaría implicado por el mismo mecanismo fisiopatológico que el topiramato.

 

Categoría: Toxicidad
El uso de AINE, incluso durante una semana, se asocia a un aumento del riesgo de infarto de miocardio, según los resultados de un metanálisis (BMJ 2017;357:j1909).

A partir de datos de pacientes individuales de cuatro estudios de bases de datos de salud, se identificaron más de 61.000 casos de infarto agudo de miocardio y 385.000 controles sin infarto. En comparación con el no uso de AINE, el uso actual de cada AINE estudiado, como diclofenac, ibuprofeno, naproxeno y celecoxib, se asoció a un aumento del riesgo de infarto de miocardio. El riesgo con celecoxib no fue más alto que con otros AINE. El aumento del riesgo generalmente se observaba durante la primera semana de tratamiento, y era más alto durante el primer mes. Dosis más elevadas también se asociaron a mayor riesgo.

Los autores concluyen que todos los AINE, incluido el naproxeno, se asocian a un aumento del riesgo de infarto, y este riesgo es más alto durante el primer mes y a dosis altas. Hay que valorar la relación beneficio-riesgo antes de prescribir un AINE, sobre todo en pacientes con riesgo cardiovascular.

 

Categoría: Toxicidad
Los resultados de los estudios sobre la posible asociación entre el uso de antidepresivos ISRS durante la gestación y el aumento del riesgo de trastornos del espectro autista en la descendencia han sido contradictorios. En un estudio danés publicado en 2013 no se halló un aumento significativo del riesgo (NEJM 2013;369:2406-15), mientras que en otro posterior canadiense el uso de ISRS durante el segundo o tercer trimestre de la gestación se asoció a un aumento del riesgo (JAMA Pediatr 2016;170:117-124).

Tres nuevos estudios sugieren que el uso de antidepresivos durante la gestación no da lugar a autismo en los hijos. Sin embargo, la salud mental materna podría ser un factor.

En un metanálisis de seis estudios de casos y controles con 117.737 pacientes se observó que el uso de antidepresivos durante la gestación se asocia a un incremento del riesgo de autismo en la descendencia. Sin embargo, el uso materno de antidepresivos antes de la concepción parece estar más consistentmente asociado al autismo que durante cada trimestre, y los investigadores consideran que la enfermedad psiquiátrica materna en tratamiento antes de la gestación —más que el uso de antidepresivos durante la gestación— podría tener un papel importante en el riesgo de autismo (JAMA Pediatr 2017; 17 de abril).

Un análisis de las historias clínicas de unos 36.000 nacidos en Canadá sugieren un aumento de la incidencia de trastorno del espectro autista en niños expuestos a un ISRS o un IRSNA durante la gestación. Sin embargo, la asociación no era significativa después de ajustar por numerosas covariables (JAMA 2017;317:1544-52). Los resultados de otro estudio sobre 1,6 millones de niños nacidos en Suecia mostraron que, tras ajustar por factores de confusión, la exposición a antidepresivos durante el primer trimestre se asocia a un pequeño incremento del riesgo de parto prematuro, pero no aumenta el riesgo de trastornos del espectro autista ni de trastorno por déficit de atención/hiperactividad (JAMA 2017;317:1553-1562).

La falta de una relación causal directa entre el uso materno de antidepresivos y el riesgo de autismo es tranquilizadora. Según el editorial acompañante, distinguir entre los efectos de la depresión materna en el feto y la predisposición genética común a los trastornos del desarrollo neurológico sería el paso siguiente (JAMA 2017;317:1533-34).

 

Categoría: Toxicidad
Un análisis de las notificaciones de reacciones adversas graves recibidas en Cataluña revela que más de un tercio de las notificaciones procedentes de los laboratorios farmacéuticos no incluyen información esencial (Eur J Clin Pharmacol 2017; 1 de marzo).

Con el fin de evaluar la calidad de la información de las notificaciones de sospechas de reacciones adversas en forma de tarjeta amarilla, se incluyeron las 824 notificaciones que describían reacciones adversas graves recibidas en el Centro de Farmacovigilancia de Cataluña durante el 2014. Un 60% de las notificaciones procedían de médicos y un 40% de los laboratorios farmacéuticos. Se observó que más de un 80% de las variables que faltaban, como la fecha de inicio de la reacción, procedían de las notificaciones de los laboratorios. En un 39% de las notificaciones de los medicamentos sometidos a vigilancia adicional (con triángulo negro) procedentes de los laboratorios, faltaba información básica, como la fecha de inicio del tratamiento, para poder evaluar la relación causal entre el fármaco y la reacción, y por tanto detectar señales.

Estos hallazgos son similares a los de un estudio mejicano, en el que aproximadamente un 40% de las notificaciones de sospechas de reacciones adversas no contenían información suficiente para detectar señales de seguridad (Drug Saf 2012; 35:837-44).

Por tanto, es importante que notifique las sospechas de reacciones adversas. Así por ejemplo, en un análisis de las notificaciones de efectos adversos cardíacos atribuidos a pregabalina se identificaron algunos casos graves de arritmias y de insuficiencia cardíaca en pacientes tratados (Butll Groc 2013;26:7-8).

 

Categoría: Toxicidad
El tratamiento con un inhibidor de la 5-alfa reductasa, como finasterida o dutasterida, puede aumentar el riesgo de depresión y de autolesión en hombres de edad avanzada, pero no aumenta el riesgo de suicidio, según los resultados de un estudio observacional (JAMA Intern Med 2016; 20 marzo).

El uso de inhibidores de la 5-alfa reductasa para el tratamiento de la hipertrofia prostática benigna se ha asociado a efectos neurológicos adversos en algunos estudios. En un estudio reciente, no se ha observado aumento del riesgo de depresión tratada con antidepresivos en comparación con el tratamiento con bloqueadores alfa (Pharmacotherapy 2017; 12 marzo).

En un estudio retrospectivo de cohortes de base poblacional se incluyeron 93.197 hombres mayores de 65 años que iniciaban tratamiento con un inhibidor de la 5-alfa reductasa. En comparación con los no tratados, no se observó un incremento del riesgo de suicidio en los que habían recibido estos fármacos. No obstante, el riesgo de autolesión aumentó en 17 por 100.000 años-paciente, aunque sólo durante los primeros 18 meses de tratamiento, y el riesgo de depresión aumentó en 236,5 por 100.000 años-paciente, que se mitigaba después de 18 meses. No se observaron diferencias de riesgos entre finasterida y dutasterida.

 

Categoría: Toxicidad
Se han notificado algunos casos de síndrome de Stevens-Johnson y agranulocitosis en pacientes tratados con el anticoagulante rivaroxabán, según ha informado el laboratorio fabricante en Suiza. En el último número del boletín alemán arznei-telegramm se hace eco.

La EMA ha revisado 34 casos notificados de sospecha de síndrome de Stevens-Johnson en pacientes tratados, y 24 de agranulocitosis, tres de los cuales fueron mortales. En Estados Unidos, ambos efectos adversos están descritos en las fichas técnicas, pero no se hace referencia en las de Alemania ni tampoco en las españolas. Aunque es raro, puede ser muy grave, y se debería informar a los pacientes sobre los posibles síntomas.

 

Categoría: Toxicidad
En los últimos años, los avances en el tratamiento antineoplásico han alargado la supervivencia de los niños con cáncer, y cada vez se conocen más sus efectos adversos a largo plazo. En los supervivientes de un cáncer durante la infancia, la posibilidad de aparición de estos efectos adversos justifica que se siga una vigilancia especial hasta la edad adulta.

En el último número del butlletí de farmacovigilància de Catalunya se revisan los principales efectos adversos a largo plazo que hay que tener en cuenta para hacer un seguimiento en estos adultos, como la cardiotoxicidad por antraciclinas, las alteraciones de la fertilidad, los trastornos endocrinos, o las segundas neoplasias, entre otros (BFVC 2016;14:17-22).

El conocimiento de los efectos adversos tardíos de los tratamientos oncológicos en los niños puede ayudar a orientar la elección hacia los tratamientos menos perjudiciales a largo plazo, o a buscar los medios para poderlos prevenir.