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Categoría: Eficacia
Los lactantes tratados con corticoides inhalados a dosis altas tras una infección por VRS no tienen menos episodios recurrentes de sibilantes, según los resultados de un ensayo clínico reciente (BMJ 2009; 25 d’abril).

En este ensayo clínico holandés se incluyeron 243 lactantes menores de 13 meses ingresados por una infección por VRS. Durante los primeros tres meses tras el ingreso fueron aleatorizados a recibir beclometasona inhalada (200 microgramos, dos veces al día) o bien placebo. No se observaron diferencias significativas en el número de días con sibilantes en el año después del período de intervención entre los dos grupos, ni tampoco en la proporción de lactantes con sibilantes. Aunque en el subgrupo de lactantes que no requirió ventilación mecánica la beclometasona redujo el número de días con sibilantes, la proporción de lactantes con sibilantes no fue diferente entre los dos grupos. Los autores concluyen que el uso generalizado de este tratamiento durante la infección por VRS no se debería recomendar.

La bronquiolitis aguda vírica es una de las principales causas de ingreso hospitalario en los primeros años de vida, y a menudo se sigue de episodios recurrentes de sibilantes (Update Pediatría 2006). Se ha sugerido que la reacción inflamatoria durante la infección aguda da lugar a sibilantes recurrentes y que el tratamiento con corticoides podría prevenirlos. No obstante, la eficacia de los corticoides tanto en la fase aguda en pacientes con bronquiolitis o sibilantes (Lancet 2003;362:1433-38), como para retrasar la progresión de los sibilantes persistentes es controvertida (NEJM 2006;354: 1998-2005).

Los resultados de este ensayo muestran que el uso precoz de corticoides inhalados a dosis altas en lactantes tras una infección por VRS no reduce la gravedad de los sibilantes recurrentes (BMJ 2009;338:963-4).

 

Categoría: Eficacia
Algunas variables evaluadas en ensayos clínicos y utilizadas a menudo en la práctica clínica no necesariamente predicen de manera fiable un efecto clínico a largo plazo, según los resultados de una revisión reciente (Aust Prescr 2009;32:47-50).

Algunas variables subrogadas, como la carga vírica en la infección por HIV o la presión intraocular en el glaucoma, en la práctica clínica se aceptan como correlacionadas con el resultado clínico relevante. En cambio, hay dudas sobre la validez de otras variables, como la densidad mineral ósea como predictor del riesgo de fractura o la hemoglobina glicosilada para predecir las complicaciones macrovasculares de la diabetes.

A menudo se evalúan variables subrogadas en vez de resultados clínicos relevantes, porque es más fácil su medida que la de una variable clínicamente más relevante. En oncología, para evaluar la eficacia de los antineoplásicos la supervivencia global constituye el criterio de referencia, pero es necesario un seguimiento prolongado de un elevado número de pacientes. La supervivencia libre de progresión o la supervivencia libre de recidiva son muy usadas, pero en algunos estudios en pacientes con cáncer de colon o de mama avanzado no se ha hallado buena correlación con la supervivencia global (Rev Prescrire 2009;29:218-21). En un metanálisis reciente en pacientes con cáncer de cabeza y cuello localmente avanzado, la supervivencia libre de acontecimientos se ha mostrado un buen predictor de la supervivencia global (Lancet Oncol 2009;10:341-50).

Los resultados sobre variables subrogadas se deben de interpretar con prudencia, porque un tratamiento eficaz sobre una variable subrogada a veces es clínicamente ineficaz, o incluso perjudicial para el paciente (Butll Groc 2008;21:9-12). Para tomar la mejor decisión terapéutica, se deben considerar variables clínicas útiles para los pacientes. Las variables subrogadas inadecuadas pueden impedir que la atención se oriente realmente al paciente.