En niños con asma, el uso de corticoides sistémicos se asocia a un incremento del riesgo de fractura, pero el tratamiento con corticoides inhalados no aumenta el riesgo, según los resultados de un estudio observacional (JAMA Pediatrics 2017; 13 noviembre).

En 2015, en una revisión sistemática de 18 estudios (7 ensayos clínicos y 11 estudios observacionales) el uso de corticoides inhalados durante al menos 12 meses en adultos o en niños con asma no se asoció de manera significativa a efectos nocivos sobre las fracturas o la densidad mineral ósea (BMJ Open 2015;5:e008554).

En un estudio de casos y controles de base poblacional casi 4.000 niños de 2 a 18 años que habían sufrido una fractura después de ser diagnosticados de asma fueron emparejados con unos 16.000 niños con asma sin fractura. Tras ajustar por múltiples variables, la prescripción de un corticoide sistémico en el año anterior se asoció a un aumento de un 17% del riesgo de fractura, frente a la no prescripción. Sin embargo, la prescripción de un corticoide inhalado no se asoció a un riesgo de fractura. Según los autores, la falta de riesgo de fractura con los corticoides inhalados es tranquilizadora. El control del asma con corticoides inhalados podría disminuir el riesgo de exacerbaciones de asma que requieren corticoides sistémicos, y por tanto reducir el riesgo de fractura.