Archivos

Usted está viendo actualmente el archivo April 2017
Categoría: Eficacia
En pacientes sometidos a cirugía electiva de intestino, la adición de una dosis única de 8 mg de dexametasona intravenosa en la inducción anestésica reduce la incidencia de náusea y vómitos postoperatorios a las 24 horas y la necesidad de antieméticos de rescate durante las 72 horas, sin aumentar los efectos adversos, según los resultados de un ensayo clínico (BMJ 2017;357:j1455).

Las náuseas y vómitos postoperatorios son frecuentes y a menudo contribuyen a retrasar la recuperación de los pacientes. En caso de cirugía de riesgo bajo o intermedio, la dexametasona se ha mostrado eficaz. En pacientes sometidos a colecistectomía laparoscópica, los resultados de una revisión sistemática mostraron que la dexametasona combinada con otros antieméticos era más eficaz para prevenir las náuseas y vómitos (Int J Surg 2016;36:152-163).

En un ensayo clínico pragmático con 1.350 pacientes sometidos a cirugía abierta o laparoscópica electiva de intestino se evaluó si una dosis única de 8 mg de dexametasona preoperatoria añadida al tratamiento estándar reduce los vómitos postoperatorios, y si se asocia a un retorno más rápido a la dieta oral, así como a una reducción de la estancia hospitalaria. Durante las 24 horas posteriores a la cirugía, los pacientes tratados con una dosis única de 8 mg de dexametasona intravenosa en la inducción de la anestesia presentaron menos vómitos (25,5%) que los del grupo con tratamiento estándar (33%), y también requirieron menos antieméticos postoperatorios adicionales (39,3% en comparación con 51,9% en el grupo control). No se asoció a un aumento de las complicaciones.

 

Categoría: Toxicidad
Los resultados de los estudios sobre la posible asociación entre el uso de antidepresivos ISRS durante la gestación y el aumento del riesgo de trastornos del espectro autista en la descendencia han sido contradictorios. En un estudio danés publicado en 2013 no se halló un aumento significativo del riesgo (NEJM 2013;369:2406-15), mientras que en otro posterior canadiense el uso de ISRS durante el segundo o tercer trimestre de la gestación se asoció a un aumento del riesgo (JAMA Pediatr 2016;170:117-124).

Tres nuevos estudios sugieren que el uso de antidepresivos durante la gestación no da lugar a autismo en los hijos. Sin embargo, la salud mental materna podría ser un factor.

En un metanálisis de seis estudios de casos y controles con 117.737 pacientes se observó que el uso de antidepresivos durante la gestación se asocia a un incremento del riesgo de autismo en la descendencia. Sin embargo, el uso materno de antidepresivos antes de la concepción parece estar más consistentmente asociado al autismo que durante cada trimestre, y los investigadores consideran que la enfermedad psiquiátrica materna en tratamiento antes de la gestación —más que el uso de antidepresivos durante la gestación— podría tener un papel importante en el riesgo de autismo (JAMA Pediatr 2017; 17 de abril).

Un análisis de las historias clínicas de unos 36.000 nacidos en Canadá sugieren un aumento de la incidencia de trastorno del espectro autista en niños expuestos a un ISRS o un IRSNA durante la gestación. Sin embargo, la asociación no era significativa después de ajustar por numerosas covariables (JAMA 2017;317:1544-52). Los resultados de otro estudio sobre 1,6 millones de niños nacidos en Suecia mostraron que, tras ajustar por factores de confusión, la exposición a antidepresivos durante el primer trimestre se asocia a un pequeño incremento del riesgo de parto prematuro, pero no aumenta el riesgo de trastornos del espectro autista ni de trastorno por déficit de atención/hiperactividad (JAMA 2017;317:1553-1562).

La falta de una relación causal directa entre el uso materno de antidepresivos y el riesgo de autismo es tranquilizadora. Según el editorial acompañante, distinguir entre los efectos de la depresión materna en el feto y la predisposición genética común a los trastornos del desarrollo neurológico sería el paso siguiente (JAMA 2017;317:1533-34).

 

Categoría: Toxicidad
Un análisis de las notificaciones de reacciones adversas graves recibidas en Cataluña revela que más de un tercio de las notificaciones procedentes de los laboratorios farmacéuticos no incluyen información esencial (Eur J Clin Pharmacol 2017; 1 de marzo).

Con el fin de evaluar la calidad de la información de las notificaciones de sospechas de reacciones adversas en forma de tarjeta amarilla, se incluyeron las 824 notificaciones que describían reacciones adversas graves recibidas en el Centro de Farmacovigilancia de Cataluña durante el 2014. Un 60% de las notificaciones procedían de médicos y un 40% de los laboratorios farmacéuticos. Se observó que más de un 80% de las variables que faltaban, como la fecha de inicio de la reacción, procedían de las notificaciones de los laboratorios. En un 39% de las notificaciones de los medicamentos sometidos a vigilancia adicional (con triángulo negro) procedentes de los laboratorios, faltaba información básica, como la fecha de inicio del tratamiento, para poder evaluar la relación causal entre el fármaco y la reacción, y por tanto detectar señales.

Estos hallazgos son similares a los de un estudio mejicano, en el que aproximadamente un 40% de las notificaciones de sospechas de reacciones adversas no contenían información suficiente para detectar señales de seguridad (Drug Saf 2012; 35:837-44).

Por tanto, es importante que notifique las sospechas de reacciones adversas. Así por ejemplo, en un análisis de las notificaciones de efectos adversos cardíacos atribuidos a pregabalina se identificaron algunos casos graves de arritmias y de insuficiencia cardíaca en pacientes tratados (Butll Groc 2013;26:7-8).

 

Categoría: Eficacia
Hace dos años un metanálisis de ensayos clínicos reveló que el paracetamol no es eficaz para el tratamiento de la lumbalgia (BMJ 2015;350:h1225). Hace dos meses, otro metanálisis nos ha mostrado que los AINE tienen una eficacia marginal (mejoran un promedio de 6-10 puntos en una escala de 100) (Ann Rheum Dis 2017; 2 feb).

La falta de recursos terapéuticos para patologías tan frecuentes ha facilitado que muchos prescriptores accedan a las invitaciones a tratar la lumbalgia (con o sin ciática) con pregabalina o con gabapentina.

La semana pasada el NEJM nos sorprendió con un ensayo clínico sobre el tratamiento de la ciática aguda o crónica (NEJM 2017;376:1111-20).

NEJM Trial of Pregabalin for Acute and Chronic Sciatica

Se comparó la eficacia de pregabalina con la de placebo para disminuir el dolor y la incapacidad en pacientes con ciática. Los resultados se evaluaron a las 8 y a las 52 semanas: no había diferencias entre pregabalina y placebo:

Table A: Leg pain intensity

Table b: Extent of disability

En los gráficos se puede ver la regresión a la media: la gente va al médico porque se encuentra mal, pero después el problema mejora parcialmente de manera espontánea, con placebo o con fármaco.

Aunque la dosis tenía que aumentar progresivamente hasta 600 mg al día en la 8a semana, los pacientes no pudieron pasar de un promedio de 260 mg al día. Se registraron 227 episodios adversos en el grupo pregabalina, comparado con 124 en el grupo placebo. Los más frecuentes fueron inestabilidad.

Un metanálisis de la Colaboración Cochrane ya había revelado que a dosis de 150 mg al día la pregabalina no es eficaz. Dosis más altas producen efectos adversos que afectan seriamente la calidad de vida (inestabilidad, somnolencia, fatiga). La ficha técnica afirma que hay que ser especialmente prudente en las personas de edad avanzada. Lo cierto es que pregabalina y gabapentina son utilizadas sobre todo en personas de edad avanzada, sin que se hayan hecho estudios para evaluar su eficacia e inseguridad en estos pacientes.

En un reciente Butlletí Groc hemos comentado las dificultades del tratamiento farmacológico de la lumbalgia y la importancia de las medidas físicas (Butll Groc 2015;28:5-10).