El uso de IBP en personas de edad avanzada puede aumentar el riesgo de demencia, según los resultados de un estudio observacional reciente (JAMA Neurol 2016; 15 febrero).

En un estudio alemán con 2.911 personas de edad avanzada, el uso de IBP se asoció a un aumento del riesgo de demencia (Eur Arch Psychiatry Clin Neurosci. 2015;265:419-428).

A partir de los datos de una gran compañía de seguros de salud, se evaluaron aproximadamente 74.000 adultos de 75 años o mayores sin demencia en 2004. En 2011, cerca de un 40% fueron diagnosticados de demencia. En general, un 4% de los participantes tomaban un IBP de manera regular durante por lo menos un período de 12 a 18 meses. Tras ajustar por factores de confusión, como la edad, la polimedicación, el ictus y la depresión, el uso de IBP se asoció a un aumento de un 44% del riesgo de demencia.

Se ha sugerido que los IBP pueden cruzar la barrera hematoencefálica y alterar los niveles enzimáticos cerebrales. Sin embargo, estos hallazgos deberían ser confirmados en estudios de casos y controles bien diseñados o en ensayos clínicos (JAMA Neurol 2016; 15 febrero). Dada la elevada prevalencia de uso de estos fármacos a largo plazo en personas de edad avanzada, un pequeño aumento del riesgo podría tener un fuerte impacto.