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Categoría: Mercado
La explosión del precio de los nuevos medicamentos es insostenible y requiere una fuerte reacción por parte de ciudadanos, cuidadores y autoridades sanitarias. En una conferencia-debate organizada por la Revista Prescrire se aportan reflexiones valiosas sobre por qué los medicamentos son tan caros.

Una representante de asociaciones de pacientes plantea como en la práctica el precio exorbitante de los nuevos medicamentos para la hepatitis C ha conducido a restricciones de acceso a la atención y a discriminaciones. Un profesor de una universidad canadiense analiza la nueva estrategia de “nicho” de las empresas farmacéuticas, basada en la comercialización de medicamentos a un precio muy elevado para pacientes seleccionados y en la expansión de las ventas mediante la ampliación de las indicaciones o la promoción fuera de indicación.

Finalmente, un sociólogo especializado en cuestiones sobre propiedad intelectual en el campo de los medicamentos propone formas de salir de esta situación de monopolio de los laboratorios farmacéuticos relacionada con las patentes y los derechos exclusivos.

“Se desprende de estos análisis que el principio de acceso universal a la atención sólo puede ser defendido por una fuerte voluntad política, con la presión de la población y sobre todo de los pacientes y cuidadores. Se trata de salir de una situación en la que los laboratorios tienen el monopolio de la investigación biomédica, fomentando sobre todo la investigación independiente. Es el momento de construir mecanismos que concilien una investigación orientada por las necesidades y un acceso universal a los verdaderos progresos terapéuticos.”

 

Categoría: Toxicidad
Los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa 2 (SGLT-2) o gliflozinas son un nuevo grupo de fármacos aprobados para el tratamiento de la diabetes de tipo 2 que actúan mediante un efecto glucosúrico. Este nuevo mecanismo de acción es utilizado para su promoción, pero es responsable de los efectos adversos más frecuentes de estos hipoglucemiantes y plantea muchas incertidumbres sobre su eficacia y toxicidad a largo plazo.

En el último número del boletín de Farmacovigilancia de Cataluña, se revisan los datos sobre su toxicidad (BFVC 2014;12:17-19).

 

Categoría: Eficacia
En pacientes que han presentado un primer episodio de enfermedad tromboembólica venosa (ETEV) no provocada, un resultado de D-dímero negativo no es útil para seleccionar a los pacientes que pueden interrumpir el tratamiento anticoagulante, según los resultados de un estudio reciente (Ann Intern Med 2015; 162:27).

Se evaluaron los niveles de D-dímero en 410 pacientes con un primer episodio no provocado de ETEV (una trombosis venosa profunda proximal o un TEP) que habían recibido tratamiento anticoagulante durante 3 a 7 meses. Los pacientes con resultados positivos durante el tratamiento continuaron la anticoagulación, mientras que en los pacientes con resultados negativos se suspendió la anticoagulación y se determinó el D-dímero un mes después. Si la segunda prueba era positiva, se reiniciaba la anticoagulación, y si era negativa, se suspendía de manera indefinida. Los pacientes fueron seguidos durante 2,2 años de promedio.

De 392 pacientes con resultados de D-dímero negativo y que suspendieron la anticoagulación, dos presentaron una ETEV recurrente antes de repetir el D-dímero al mes. En los que se repitió el D-dímero, en un 15% fue positivo y se reinició la anticoagulación. Entre los que fue negativo y se mantuvieron sin anticoagulación, las tasas de ETEV recurrente fueron de 6,7% por paciente y año en global, 9,7% en hombres y 5,4% en mujeres que no recibían estrógenos cuando se produjo el primer episodio. En las mujeres que recibían estrógenos cuando se produjo el episodio inicial y los suspendieron la tasa fue de 0%.

La duración del tratamiento anticoagulante de la ETEV es controvertida, porque no se dispone de herramientas fiables para la valoración individual del riesgo de recurrencia. En varios estudios se ha sugerido que la determinación de los niveles de D-dímero al mes de finalizar la anticoagulación podría ser útil para decidir ampliar el período de tratamiento anticoagulante en pacientes de bajo riesgo hemorrágico. Los resultados de este estudio sugieren que para la mayoría de pacientes, un D-dímero negativo tras suspender la anticoagulación no confiere un riesgo suficientemente bajo para justificar suspender la anticoagulación.

 

Categoría: Toxicidad
En el último número del boletín alemán Arznei-telegramm se presenta el caso de una paciente tratada con denosumab (Prolia) que presentó un cuadro de diverticulitis.

En ensayos clínicos se ha descrito un aumento de la incidencia de diverticulitis en los pacientes tratados con denosumab, sobre todo en mujeres con osteoporosis postmenopáusica. Tras su comercialización, también se han notificado casos (ficha técnica). Hay que estar alerta a este efecto adverso en los pacientes tratados y en caso de sospecha notificar el caso en el centro de farmacovigilancia de Catalunya.