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Categoría: Eficacia
En pacientes con EPOC, el uso de bloqueadores beta-adrenérgicos alarga la supervivencia después de un infarto de miocardio, según un estudio de cohortes inglés (BMJ 2013; 22 noviembre).

En pacientes con insuficiencia cardíaca y en los que han sufrido un infarto de miocardio, los bloqueadores beta-adrenérgicos mejoran la supervivencia. Sin embargo, muchos pacientes con EPOC no los reciben por temor al broncospasmo (Butll Groc 2011;24:1-4).

A partir de datos del registro nacional británico sobre infarto de miocardio, se incluyeron 1.063 pacientes con EPOC que habían ingresado por un primer infarto de miocardio. El tratamiento con un bloqueador beta-adrenérgico durante el ingreso se asoció a una reducción de la mortalidad, en comparación con los no tratados. Los pacientes que ya tomaban un bloqueador beta-adrenérgico antes del infarto también presentaron un efecto beneficioso sobre la supervivencia. Como en estudios previos, los autores señalan que sólo un tercio de los pacientes reciben un bloqueador beta durante su ingreso.

 

Categoría: Otras
Las nuevas guías norteamericanas sobre el tratamiento de las dislipemias sobreestiman el riesgo cardiovascular de los pacientes (Lancet 2013; 19 noviembre).

En prevención primaria, las nuevas guías de la ACC/AHA son controvertidas. Hasta ahora, las guías han recomendado el tratamiento con estatinas en pacientes con un riesgo cardiovascular estimado a 10 años de 20% o más. Las nuevas guías recomiendan tratar a los pacientes que presentan un riesgo cardiovascular estimado a 10 años de 7,5% o más, y considerar el tratamiento en pacientes con un riesgo a 10 años entre un 5 y un 7,5% (J Am Coll Cardiol 2013; 13 noviembre).

Por otro lado, preocupa si el nuevo algoritmo de predicción de la ACC/AHA evalúa de manera correcta el riesgo cardiovascular. Los autores calcularon el riesgo a los 10 años de los mismos acontecimientos ateroscleróticos mediante el nuevo algoritmo y se compararon con las tasas de acontecimientos observadas en tres grandes cohortes de prevención primaria (Women’s Health Study, Physicians’ Health Study y Women’s Health Initiative Observational Study). En comparación con los tres estudios de cohortes de prevención primaria y dos cohortes de validación externa, el algoritmo de la ACC/AHA sobreestimó el riesgo en casi el doble.

Como concluyen los autores del editorial, según el nuevo algoritmo muchos pacientes de prevención primaria serían tratados con estatinas, en los que hay pocos datos de eficacia, mientras que otros pacientes que se podrían beneficiar no serían tratados.

 

Categoría: Toxicidad
En pacientes adultos de edad avanzada tratados con un bloqueador de los canales de calcio (BCCa), el uso concomitante de claritromicina puede aumentar el riesgo de ingreso por insuficiencia renal aguda, según los resultados de un estudio retrospectivo (JAMA 2013; 9 noviembre).

La claritromicina es un inhibidor del CYP3A4 y puede aumentar las concentraciones plasmáticas y la toxicidad de los BCCa cuando se administran conjuntamente. En un estudio canadiense de casos y controles, con 7.100 pacientes ingresados por hipotensión mientras recibían un BCCa, 176 tomaban también un macrólido. El uso de eritromicina se asoció a un mayor riesgo de hipotensión, seguido del de la claritromicina, mientras que el de la azitromicina no fue significativo (CMAJ 2011;183:303-7; Rev Prescrire 2012;32:197-8).

Se ha publicado un estudio de cohortes de base poblacional en Canadá en pacientes adultos de edad avanzada (76 años de media), a los que se les había prescrito claritromicina (n=96.226) o bien azitromicina (n=94.083) mientras recibían tratamiento con un BCCa. La amlodipina era el fármaco más prescrito. El uso concomitante de claritromicina con un BCCa se asoció a un riesgo más alto de ingreso por insuficiencia renal aguda, en comparación con los tratados con azitromicina (OR=1,98). En un análisis de subgrupos, el riesgo era más alto con las dihidropiridinas, sobre todo con nifedipina. La administración conjunta de claritromicina con un BCCa también se asoció a un aumento del riesgo de ingreso por hipotensión y de la mortalidad por todas las causas.

En la práctica se recomienda evitar la eritromicina y la claritromicina en pacientes que reciben tratamiento crónico con un BCCa.

 

Categoría: Eficacia
En pacientes con cardiopatía isquémica estable o con síndrome coronario agudo de bajo riesgo sometidos a una intervención coronaria percutánea con un stent activo con zotarolimus, el tratamiento antiagregante doble durante 3 meses fue no inferior al tratamiento durante 12 meses, sin un aumento del riesgo de trombosis del stent, según el ensayo OPTIMIZE (JAMA 2013; 31 de octubre).

Se aleatorizaron 3.119 pacientes con cardiopatía isquémica estable o con antecedente de síndrome coronario agudo de bajo riesgo a recibir ácido acetilsalicílico y clopidogrel durante 3 meses o bien durante 12 meses tras la colocación de un stent con zotarolimus. Después de un año, la incidencia de la variable principal, una combinada de mortalidad por todas las causas, infarto de miocardio, ictus o hemorragia grave, no fue diferente entre los dos grupos (aproximadamente un 6%). Tampoco se observaron diferencias significativas en la tasa de incidencia de trombosis del stent entre 3 meses y 12 meses de la colocación del stent.

Según los autores, estos resultados coinciden con los de otros estudios que sugieren que un tratamiento antiagregante doble corto es tan eficaz y seguro como un tratamiento largo en pacientes portadores de stens con fármaco activo de segunda generación (JAMA 2013;310:189-98).