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Categoría: Toxicidad
Los resultados de un estudio observacional muestran que el uso de hipnóticos para el insomnio puede aumentar la mortalidad (BMJ Open 2012;2:e000850). Algunos medios de comunicación se han hecho eco.

A partir de las historias clínicas, se emparejaron 10.531 pacientes tratados con hipnóticos y 23.674 no usuarios de estos fármacos (controles). Los fármacos más utilizados fueron zolpidem y temacepam. Durante los 2,5 años de observación, un 6% de los tratados con hipnóticos y un 1% de los no tratados murieron. Tras ajustar por comorbididades, el uso de hipnóticos se asoció a un aumento de la mortalidad. Incluso los adultos que tomaron menos de 20 comprimidos al año tenían más riesgo de muerte (HR de 3,6), y el riesgo aumentaba con dosis más altas y con la edad. Además, el uso de más de 18 comprimidos al año se asoció a un aumento del riesgo de cáncer.

A pesar de las limitaciones del estudio y que no se conoce el mecanismo, hay que ser prudente con el uso de hipnóticos y reservarlos en casos de insomnio grave que no responden a otras medidas.

 

Categoría: Eficacia
Los pacientes tratados con metformina tienen menor riesgo de cáncer que los tratados con una sulfonilurea, según los resultados de un estudio observacional (Diabetes Care 2012;35:119-24).

Varios estudios observacionales han sugerido que el tratamiento con metformina en pacientes diabéticos se asocia a una menor incidencia de cáncer (noticia noviembre 2010). Se ha publicado un estudio retrospectivo de base poblacional holandés en el que se registró la incidencia de cáncer en 85.000 pacientes diabéticos que habían iniciado monoterapia con metformina o con una sulfonilurea. Durante un seguimiento de hasta 10 años, los tratados con metformina presentaron un 10% menos de cáncer en general que los tratados con una sulfonilurea. En particular, se registró menor riesgo de diferentes tipos de cáncer, como esófago, estómago, colon, hígado, páncreas, pulmón, mama y próstata. La disminución de la incidencia de cáncer se relacionó con las dosis de metformina.

Los efectos antineoplásicos de la metformina se han atribuido a la reducción de la glucemia y la insulinemia, pero también a una acción directa, independiente de la insulina, por estimulación del gen LKB1 supresor de tumores (BMC Medicine 2011;9:33).

 

Destacamos algunos artículos de reciente publicación:

 

Categoría: Eficacia
En un gran metanálisis publicado en 2006 del EBCTCG (Early Breast Cancer Trialists' Collaborative Group) de 194 ensayos clínicos sobre quimioterapia o tratamiento hormonal adyuvante en el cáncer de mama precoz, se revisaron los avances en el tratamiento del cáncer de mama en los últimos 20 años (noticia enero 2006).

Se ha publicado un nuevo metanálisis de datos individuales de unas 100.000 mujeres con cáncer de mama precoz en 123 ensayos clínicos de quimioterapia adyuvante, que incluyó el primer metanálisis del EBCTCG de tratamiento adyuvante con taxanos (Lancet 2012;379:432-44). Se revisan no sólo los ensayos de quimioterapia moderna comparada con las pautas más antiguas, sino también los ensayos de 25 años de quimioterapia comparados con no quimioterapia. Los resultados confirman una reducción significativa tanto de la mortalidad por cáncer de mama como de la mortalidad global con las pautas con ciclofosfamida, metotrexato y fluorouracilo (CMF) y las pautas basadas en antraciclinas, en comparación con la no quimioterapia. Los ensayos con pautas de quimioterapia más moderna comparada con pautas con quimioterapia más antigua muestran reducciones más intensas de la mortalidad. La adición de un tratamiento adyuvante con taxanos a las pautas basadas en antraciclinas reduecen la mortalidad por cáncer de mama. Un hallazgo inesperado es que la reducción de la mortalidad por cáncer de mama con estas pautas fue tan grande en las neoplasias de mama receptor estrogénico (RE) positivo como negativo, tanto en mujeres jóvenes como mayores, aunque el término RE positivo incluye un grupo heterogéneo de neoplasias.

Com se concluye en el editorial acompañante, la poliquimioterapia sigue salvando vidas, y es preciso determinar sus efectos beneficiosos y perjudiciales según el futuro riesgo de recidiva y la comorbididad (Lancet 2012;379:390-92).

 

Categoría: Eficacia
Se acaba de publicar una actualización de la guía norteamericana sobre el tratamiento antitrombótico y trombolítico (Chest 2012,;141 (2 supl)).

Esta 9ª edición de la guía del American College of Chest Physicians actualiza la información publicada en 2008 sobre estratificación del riesgo y recomendaciones sobre diagnóstico de la enfermedad tromboembólica venosa, prevención y tratamiento antitrombótico, manejo perioperatorio en los pacientes tratados con antitrombóticos, la enfermedad cardiovascular, o la fibrilación auricular, entre otros.

 

Categoría: Toxicidad
El uso crónico de inhibidores de la bomba de protones (IBP) aumenta el riesgo de fractura de cadera en mujeres postmenopáusicas, sobre todo en fumadoras, según los resultados de un estudio de cohortes reciente (BMJ 2012, 31 enero).

Los resultados de varios estudios sugieren que el uso prolongado de IBP se asocia a un aumento del riesgo de fractura osteoporótica (Butll Groc 2009;22:1-2). A partir de los datos de casi 80.000 mujeres posmenopáusicas del Nurses' Health Study, se registró un aumento de un 35% del riesgo de fractura de cadera entre las tratadas de manera regular con IBP, en comparación con las no tratadas. El riesgo aumentaba con la duración y en las que habían suspendido el tratamiento hacía más de dos años el riesgo era similar al de las no tratadas. Entre las fumadoras actuales o que habían fumado, el uso de IBP se asocia al doble del riesgo de fractura del de las no fumadoras. Se ha sugerido que tanto el tabaco como los IBP podrían alterar la absorción de calcio, y ambos factores aumentarían de manera sinérgica el riesgo de fractura.

Dado que el uso de estos fármacos está muy extendido, y que una proporción elevada de pacientes los toma desde hace mucho tiempo, este riesgo puede tener un fuerte impacto sobre la incidencia de fracturas en personas de edad avanzada. Estos hallazgos resaltan la necesidad de reevaluar de manera periódica la necesidad de continuar el tratamiento con un IBP en cada paciente.