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Categoría: Toxicidad
La combinación de un IECA y un ARA II es prescrita con frecuencia en pacientes sin una indicación clara y se asocia a un riesgo mayor de efectos adversos renales, en comparación con monoterapia (CMAJ 2011;21 marzo).

Con el fin de evaluar la seguridad de la combinación con un IECA y un ARA II en la práctica clínica, se incluyeron 32.312 pacientes de edad avanzada que iniciaban tratamiento con un IECA, un ARA II o la combinación de ambos. De los 1.750 tratados con la combinación (5,4%), en un 86,4% no se identificó una indicación clara, como proteinuria. La alteración renal fue más frecuente entre los pacientes tratados con la combinación que en los de monoterapia (HR de 2,36). La hiperpotasemia también fue más frecuente con la combinación (HR de 2,42). Muchos pacientes sólo tomaron el tratamiento combinado durante un breve período (unos tres meses).

En los últimos años el aumento del uso de fármacos inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona ha determinado un incremento de la incidencia de hiperpotasemia. Los pacientes de edad avanzada y los que toman una combinación de un IECA y un ARA II tienen un riesgo más elevado (Butll Groc 2009;22:13-16). Llama la atención, como resaltan los autores, el elevado porcentaje de pacientes que recibían tratamiento combinado sin una indicación probada y durante pocos meses.

 

Categoría: Toxicidad
La FDA ha alertado que el uso prolongado de un inhibidor de la bomba de protones (IBP) puede producir hipomagnesemia (FDA, 2 de marzo).

La FDA ha recibido más de 50 casos notificados de hipomagnesemia en pacientes tratados con IBP durante períodos prolongados, la mayoría durante más de un año. La hipomagnesemia puede dar lugar a tetania, arritmias y convulsiones. El uso a corto plazo de un IBP se asocia a un riesgo bajo.

En junio de 2010, la agencia de medicamentos de Nueva Zelanda hizo pública una serie de casos de hipomagnesemia sintomática en pacientes tratados con omeprazol a largo plazo, a las dosis habituales (20 a 40 mg) (Prescriber Update 2010;31:13-4). En la mayoría de los casos se asociaba a hipocalcemia. Los síntomas fueron convulsiones, arritmia, tetania, vómitos y alteraciones psíquicas, y se recuperaron con la retirada del fármaco. En febrero de 2009 la base de datos de farmacovigilancia de la EMA contenía 65 notificaciones de hipomagnesemia asociadas al omeprazol (Prescrire 2010;30:672).

Aunque no se conoce el mecanismo, se ha propuesto que el uso prolongado de un IBP podría disminuir la absorción intestinal de magnesio, a través del transporte activo, y la hipomagnesemia puede dar lugar a hipoparatiroidismo, hipocalcemia e hipopotasemia (Am J Kidney Dis 2010;56:112-16). La descripción de algunos casos de hipomagnesemia con diferentes IBP sugiere que podría ser un efecto de grupo (Ann Intern Med 2009;151:755-6).

Antes de prescribir un IBP durante un período prolongado, la FDA recomienda que se debería considerar determinar el magnesio, y de manera periódica durante el tratamiento. También sería recomendable la evaluación periódica en pacientes tratados de manera concomitante con digoxina, porque las concentraciones bajas de magnesio en estos pacientes aumenta el riesgo de efectos adversos graves. En los pacientes tratados con diuréticos, sobre todo tiacídicos, y en diabéticos también puede ser recomendable (Am J Kidney Dis 2010;56:168-74).

Un motivo para evaluar de manera periódica la necesidad de un IBP a largo plazo.