El laboratorio fabricante de rosiglitazona, GlaxoSmithKline (GSK), conocía los posibles riesgos cardiovasculares de la rosiglitazona (Avandia) años antes de que se hicieran públicos y no alertó a pacientes ni a las autoridades reguladoras, según un informe del Comité de finanzas del Senado norteamericano. Además, intimidó a médicos independientes, tergiversó los riesgos y minimizó los resultados positivos de los fármacos competidores (BMJ 2010;340:444).

En una investigación de dos años se revisaron más de 250.000 documentos presentados por GSK, la FDA y otros organismos tras la publicación en 2007 del metanálisis que alertaba que la rosiglitazona aumentaba el riesgo de infarto de miocardio (NEJM 2007;356:2457). Esta investigación reveló que GSK ya conocía los riesgos años antes de la publicación del metanálisis y los minimizó, e intimidó a médicos independientes. También es crítica con el papel de la FDA porque, aunque solicitó un estudio de seguridad cardiovascular, tras analizar los datos disponibles se concluyó que no sería ético un ensayo comparativo entre rosiglitazona y pioglitazona.

La relación beneficio-riesgo de las glitazonas en el tratamiento de la diabetes tipo 2 no es favorable (Butll Groc 2007;20:13-16). Las glitazonas pueden producir efectos graves a cambio de efectos beneficiosos más que dudosos.