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Categoría: Toxicidad
El inicio de un tratamiento con antipsicóticos se asocia a un aumento del riesgo de ingreso por hiperglucemia entre pacientes diabéticos de edad avanzada, según los resultados de un estudio reciente (Ann Intern Med 2009;151).

El uso de antipsicóticos, sobre todo de los denominados atípicos, se ha relacionado con un aumento de la incidencia de diabetes (Butll Groc 2002;15:1-4). Con el fin de evaluar el riesgo de descompensación metabólica en pacientes con diabetes, se incluyó a casi 14.000 pacientes diabéticos mayores de 65 años que iniciaran tratamiento con un antipsicótico, de los que 1.500 fueron ingresados por hiperglucemia. El tratamiento actual con un antipsicótico se asoció a un 50% más de riesgo de hiperglucemia, frente al no uso durante los 6 meses previos. Este aumento de riesgo se observó tanto con los antispicóticos clásicos como con los atípicos, y sobre todo entre los nuevos usuarios durante las primeras semanas de tratamiento. Los autores sugieren que los antipsicóticos podrían alterar la regulación de la glucosa mediada por la dopamina central y recomiendan una vigilancia cuidadosa de la glucemia en los pacientes diabéticos que inician tratamiento antipsicótico.

 

Categoría: Toxicidad
La EMEA ha anunciado que está investigando noticias recientes sobre un posible incremento del riesgo de cáncer asociado a análogos de la insulina, y en particular a insulina glargina (Lantus®).

Se han realizado cuatro estudios (Diabetologia). En dos de ellos se encontró un incremento del riesgo de cáncer de mama en pacientes que recibían tratamiento sólo con insulina glargina, pero no se vio riesgo aumentado en pacientes que usaban combinaciones de insulinas. En un tercer estudio se encontró un aumento del riesgo de cáncer, sin que se especificara de qué tipo. El cuarto estudio no encontró asociación entre cáncer (de mama, colorrectal, de páncreas o de próstata) y uso de cualquier tipo de insulina. Pueden encontrar información más detallada sobre esta cuestión en: Diabetologia 2009; Jonasson.

Los datos disponibles hasta ahora no son concluyentes, y no se puede confirmar ni excluir la posibilidad de asociación. La EMEA ha anunciado que realizará una revisión detallada de todos los datos disponibles y recomienda que los pacientes tratados con insulina glargina deben continuar el tratamiento normalmente. También asegura que no hay necesidad de modificar inmediatamente el tratamiento.

En 2008 en España el uso de insulina glargina supuso más de un 21% del consumo de insulina (Inf Ter SNS 2009;33:10-14). En la revisión sobre insulinas que publicamos recordábamos que se debería esperar a que se acumulara experiencia para conocer su seguridad a largo plazo (Butll Groc 2006;19:9-12).

Vale la pena tener en cuenta que un reciente metanálisis de 68 ensayos clínicos sobre análogos de la insulina concluyó que estos fármacos ofrecen un efecto beneficioso escaso comparados con las insulinas convencionales, en términos de regulación de la glucemia o disminución de los episodios de hipoglucemia. Para esta variable, se encontraron algunas diferencias estadísticamente significativas, de significación clínica dudosa (CMAJ 2009;180:385-97; CMAJ 2009;180:369-70).

Será preciso prestar atención a las noticias que surjan sobre esta cuestión. Hay que tranquilizar a los pacientes que pregunten, y asegurar que los tratados con insulinas no dejen el tratamiento. A la hora de escoger una opción para iniciar insulinoterapia en un paciente diabético, hay que tener en cuenta las dudas actuales sobre la insulina glargina y probablemente es preferible la insulina humana sobre los análogos de la insulina.