El tratamiento con tamsulosina para una hipertrofia prostática benigna se asocia a un mayor riesgo de síndrome de iris flácido intraoperatorio (SIFI) y de complicaciones oculares, como desprendimiento de retina o endoftalmitis, según los resultados de un estudio reciente (JAMA 2009;301:1991-6).

En un estudio retrospectivo canadiense se evaluó si la exposición a tamsulosina o a otro bloqueador alfa-adrenérgico en hombres mayores de 65 años antes de cirugía de cataratas se asoció a complicaciones durante las dos semanas después de la intervención. Se observó que las complicaciones eran más frecuentes entre los hombres con una exposición reciente a tamsulosina (OR=2,33), pero no se relacionó con el uso reciente de otros bloqueadores alfa-adrenérgicos ni con la exposición previa a tamsulosina. Los autores calculan que por cada 255 pacientes tratados, se produciría un caso de complicación ocular.

En 2007 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) alertó sobre la notificación de casos de SIFI en pacientes tratados con bloqueadores alfa-1 adrenérgicos (alfuzosina, doxazosina, prazosina, tamsulosina, terazosina) que son sometidos a cirugía de cataratas mediante facoemulsificación (nota AEMPS, enero 2007). Se ha sugerido que estos fármacos, al bloquear los receptores alfa-1 adrenérgicos del músculo dilatador del iris, inhibiría su contracción y daría lugar a miosis (JAMA 2009;301:2044-5).

Dado este riesgo, en pacientes en los que se haya planificado cirugía de cataratas, se recomienda no iniciar tratamiento con bloqueadores alfa-1 adrenérgicos o, si ya lo recibían, suspenderlo una o dos semanas antes de la cirugía. Después de la intervención, la reintroducción del tratamiento no parece asociarse a complicaciones de la cirugía (Butll Farmacovigilància Catalunya 2007;5:3-4).