El uso de AINE es frecuente en pacientes con insuficiencia cardíaca y se asocia a un aumento de la mortalidad y de la morbididad cardiovascular (Arch Intern Med 2009;169:141-49).

Los AINE pueden precipitar o descompensar una insuficiencia cardíaca, porque aumenta la retención de líquidos y empeora su pronóstico. En estudios previos se ha observado que el uso de AINE aumenta el riesgo de ingreso por insuficiencia cardíaca, sobre todo en pacientes con antecedente de esta enfermedad (Butll Groc 2001;14:1-2). En una cohorte de 107.092 pacientes con insuficiencia cardíaca se evaluó el riesgo de muerte y de ingreso por infarto de miocardio o por insuficiencia cardíaca asociado al uso de AINE. Más de un tercio de participantes (33,9%) había recibido algún AINE, durante 42 a 97 días. La morbimortalidad cardiovascular fue más elevada en los tratados con algún AINE. La mortalidad aumentaba con la dosis del fármaco y era independiente del riesgo basal del paciente. Los autores concluyen que los AINE son prescritos con frecuencia en pacientes con insuficiencia cardíaca y es necesaria una evaluación cuidadosa de su relación beneficio-riesgo en estos pacientes.

Dado que la insuficiencia cardíaca es una causa frecuente de hospitalización y que los AINE son ampliamente usados, sobre todo en pacientes de edad avanzada, un aumento modesto del riesgo cardiovascular asociado a su uso puede tener implicaciones clínicas importantes. En pacientes con insuficiencia cardíaca, incluso compensada, hay que evitar el uso de AINE.