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Categoría: Eficacia
Los suplementos con vitaminas B pueden reducir el riesgo de degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en mujeres con riesgo cardiovascular elevado, según los resultados de un ensayo clínico reciente (Arch Intern Med 2009;169:335-41).

Se aleatorizó a 5.200 mujeres con enfermedad cardiovascular o con un riesgo cardiovascular elevado a un tratamiento diario con una combinación de ácido fólico y vitaminas B6 y B12, o bien placebo. Tras 7 años de seguimiento, las mujeres tratadas con vitaminas tenían menor riesgo de sufrir DMAE que las que recibieron placebo. Este efecto protector se observó a partir de los 2 años y no se vio modificado por otros factores de riesgo de DMAE, como el IMC, el alcohol o el tabaco. Los autores sugieren que el ácido fólico y las vitaminas B podrían reducir el riesgo de DMAE porque reducen las concentraciones de homocisteína en sangre, y también pueden tener un efecto antioxidante directo. Dado que dejar el tabaco es el único que ha mostrado reducir el riesgo de DMAE, los autores concluyen que estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones clínicas, pero se deberían confirmar en otros grupos de pacientes.

Se han evaluado algunos suplementos nutricionales con zinc y vitaminas antioxidantes (como vitaminas A, C o E) para frenar la progresión de la enfermedad (Drug Ther Bull 2006;44:9-11). En la prevención de la DMAE estos suplementos han mostrado un efecto muy limitado (Butll Groc 2007;20:17-18). Con los datos disponibles, parece recomendable promover la abstinencia del tabaco y una dieta sana y rica en verduras.

 

Destacamos algunos artículos de reciente publicación, cuyos comentarios pueden consultar en la base de datos SIETES:

 

Categoría: Eficacia
Un tratamiento que sólo aumente las HDL no reduce la morbimortalidad cardiovascular, según los resultados de una revisión sistemática reciente (BMJ 2009;338).

Las concentraciones de HDL se consideran un predictor independiente inverso del riesgo cardiovascular. En el metanálisis se revisaron los datos de 108 ensayos clínicos en 299.310 participantes con riesgo cardiovascular. Después de ajustar por cambios en las LDL, las diferencias en las HDL no se asociaron a una reducción de los acontecimientos cardiovasculares.

Los autores concluyen que el objetivo de un tratamiento hipolipemiante sigue siendo la reducción de las LDL. Sin embargo, no se puede descartar que en algunos pacientes seleccionados con cifras bajas de HDL podría ser beneficioso aumentarlas. De hecho, en un subanálisis del ensayo PROSPER, en personas de edad avanzada tratada con pravastatina, la reducción del riesgo de cardiopatía isquémica era más evidente cuando las concentraciones iniciales de HDL eran bajas, mientras que no se observaba un efecto significativo cuando las HDL eran más elevadas (Butll Groc 2005;18:20).

 

Destacamos algunos artículos de reciente publicación, cuyos comentarios pueden consultar en la base de datos SIETES:

  • Un metanálisis de ensayos clínicos sobre el tratamiento farmacológico de la hipertensión arterial pulmonar (Eur Heart J 2009).
  • Un estudio observacional sobre la mortalidad a largo plazo tras una fractura osteoporótica (JAMA 2009;301:513-21).
  • El sistema australiano de farmacovigilancia revisa las reacciones adversas asociadas al uso de toxina botulínica A y el posible riesgo de fracturas con inhibidores de la bomba de protones (Aust Adv Drug React 2009;28:1-3).
  • Una revisión sobre la infección por el virus de la hepatitis B (Lancet 2009;373:582-92).


 

Categoría: Toxicidad
El uso de AINE es frecuente en pacientes con insuficiencia cardíaca y se asocia a un aumento de la mortalidad y de la morbididad cardiovascular (Arch Intern Med 2009;169:141-49).

Los AINE pueden precipitar o descompensar una insuficiencia cardíaca, porque aumenta la retención de líquidos y empeora su pronóstico. En estudios previos se ha observado que el uso de AINE aumenta el riesgo de ingreso por insuficiencia cardíaca, sobre todo en pacientes con antecedente de esta enfermedad (Butll Groc 2001;14:1-2). En una cohorte de 107.092 pacientes con insuficiencia cardíaca se evaluó el riesgo de muerte y de ingreso por infarto de miocardio o por insuficiencia cardíaca asociado al uso de AINE. Más de un tercio de participantes (33,9%) había recibido algún AINE, durante 42 a 97 días. La morbimortalidad cardiovascular fue más elevada en los tratados con algún AINE. La mortalidad aumentaba con la dosis del fármaco y era independiente del riesgo basal del paciente. Los autores concluyen que los AINE son prescritos con frecuencia en pacientes con insuficiencia cardíaca y es necesaria una evaluación cuidadosa de su relación beneficio-riesgo en estos pacientes.

Dado que la insuficiencia cardíaca es una causa frecuente de hospitalización y que los AINE son ampliamente usados, sobre todo en pacientes de edad avanzada, un aumento modesto del riesgo cardiovascular asociado a su uso puede tener implicaciones clínicas importantes. En pacientes con insuficiencia cardíaca, incluso compensada, hay que evitar el uso de AINE.

 

Destacamos algunos artículos de reciente publicación, cuyos comentarios pueden consultar en la base de datos SIETES:

  • Recomendaciones del grupo de trabajo de trombosis de la Sociedad Europea de Cardiología sobre la variabilidad interindividual en la respuesta a los antiagregantes (Eur Heart J 2009; 27 gener).
  • Una revisión sistemática de estudios observacionales sobre el riesgo de suicidio asociado al uso de antidepresivos ISRS (CMAJ 2009;180:291-7) y un editorial acompañante (CMAJ 2009;180:270-1).
  • Posicionamiento de la Asociación americana de diabetes y de cardiología sobre el tratamiento hipoglucemiante intensivo y la prevención cardiovascular (Diabetes Care 2009;32:187-92).
  • Una revisión sintética sobre el tratamiento antitrombótico en la prevención del ictus (NPS News 2009;62).