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Categoría: Toxicidad
La FDA, junto con el laboratorio Glaxo SmithKline (GSK), ha informado que la rosiglitazona se asocia a un aumento del riesgo de fracturas. Estos resultados proceden del ensayo clínico ADOPT (NEJM 2006;355:2427-43) en 4.360 pacientes con diabetes de tipo 2, en el que se observó una mayor incidencia de fracturas de brazo, mano y pie en las mujeres tratadas con rosiglitazona (9,3%) comparado con las que recibieron metformina (5,1%) o gliburida (3,5%). Un análisis intermedio de otro ensayo clínico en curso ha mostrado resultados similares (Scrip 2007;3236:16), y en estudios previos el uso de rosiglitazona se ha asociado a osteoporosis (J Clin Endocrinol Metab 2006;91:3349-54; J Clin Endocrinol Metab 2007;30 gener).

La notificación de los casos de sospecha de osteoporosis o fractura en pacientes tratados con rosiglitazona o pioglitazona nos ayudará a conocer mejor el perfil de toxicidad de estos fármacos.

 

Categoría: Toxicidad
Public Citizen, una prestigiosa organización de defensa de los consumidores en Estados Unidos, ha solicitado a la FDA que prohíba los contraceptivos orales de tercera generación que contienen desogestrel, a causa del aumento de riesgo de tromboembolismo venoso.

En 1995, en un Butlletí Groc informábamos que los contraceptivos hormonales combinados que contienen desogestrel y gestodeno se asocian al doble de riesgo de enfermedad tromboembólica, si se comparan con los que contienen otros progestágenos. En septiembre de 2001, la Agencia Española del Medicamento, tras la evaluación de la relación beneficio-riesgo de estos contraceptivos por parte del CPMP de la Agencia Europea, informó que el incremento del riesgo de tromboembolismo venoso es mayor durante el primer año de uso y recordó que los contraceptivos orales están contraindicados en mujeres que padezcan o tengan antecedentes de enfermedad tromboembólica venosa, con antecedente de infarto o ictus. El acetato de ciproterona, otro progestágeno, también se ha asociado a un riesgo más elevado de enfermedad tromboembólica (Lancet 2001;358:1427-29).

Los progestágenos de tercera generación comercializados en España son desogestrel, gestodeno y norgestimato, cuyo consumo supuso casi la mitad del consumo de contraceptivos en los últimos años. Aunque el riesgo de enfermedad tromboembólica asociado al uso de contraceptivos orales es bajo en términos absolutos, el riesgo asociado a los progestágenos de tercera generación es del doble que el asociado a los otros progestágenos. Dado el elevado consumo de estos contraceptivos, los episodios de trombosis venosa que se ahorrarían si se substituyeran por los preparados clásicos justifica no recomendar su uso.

 

Categoría: Toxicidad
Según un estudio reciente publicado en JAMA, la aprotinina, un antifibrinolítico utilizado para reducir el riesgo de hemorragia en pacientes sometidos a cirugía de derivación coronaria, aumenta la mortalidad a largo plazo (JAMA 2007;297:471-9.).

Los datos provienen de un estudio prospectivo en más de 4.000 pacientes sometidos a cirugía de derivación coronaria tratados con aprotinina, ácido aminocaproico, ácido tranexámico o bien sin tratamiento antifibrinolítico (controles). A los 5 años, el tratamiento con aprotinina se asoció a un aumento de la mortalidad en comparación de los controles, mientras que ni el ácido tranexámico ni el ácido aminocaproico aumentaron la mortalidad. En la publicación previa por los mismos autores se había registrado un aumento de los acontecimientos renales, cardiovasculares y vasculares cerebrales en el período perioperatorio en los pacientes tratados con aprotinina (NEJM 2006;354:353-65.). Dados los riesgos agudos, junto con el riesgo de mortalidad a largo plazo, los autores concluyen que no parece prudente el uso de aprotinina en los pacientes sometidos a cirugía de derivación coronaria porque hay alternativas más seguras y menos caras.

Durante el 2006 la toxicidad de la aprotinina ha sido motivo de preocupación. Tras la polémica generada por la falta de transparencia del laboratorio fabricante y porque se han cuestionado los procedimientos reguladores relacionados (NEJM 2006;355:2169-71; NEJM 2006;355:2171-3.), estos riesgos graves generan gran preocupación y resaltan la importancia de evaluar la toxicidad de los medicamentos después de su comercialización (JAMA 2007;297:527-9.).

 

Categoría: Toxicidad
Dos estudios recientes confirman el riesgo de valvulopatía cardíaca en pacientes tratados con pergolida y cabergolina, dos agonistas dopaminérgicos ergóticos indicados en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson (NEJM 2007;356:29-38; NEJM 2007;356:39-46). En el 2004, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ya había alertado sobre este riesgo en pacientes tratados con pergolida (Butll Farmacovigilància de Catalunya 2005;3:3).

Hace 10 años, los anorexígenos fenfluramina y dexfenfluramina fueron retirados del mercado a causa del riesgo de graves lesiones valvulares cardíacas y de hipertensión pulmonar (Butll Groc 1997;10:17-9; Butll Groc 1998;11:21-2). El mecanismo de producción de la valvulopatía se ha relacionado con la actividad agonista 5-HT2B de estos fármacos, tanto de los anorexígenos como de pergolida y cabergolina, que daría lugar a fibrosis de las válvulas cardíacas (NEJM 2007;356:6-9).

Con el fin de evitar o minimizar este riesgo, se recomienda restringir el uso de pergolida y cabergolina en casos concretos, no sobrepasar las dosis recomendadas, no prescribirlas en pacientes con valvulopatía o con antecedentes, y hacer un seguimiento cuidadoso de los pacientes tratados.