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Categoría: Toxicidad
El Dr David Graham, el técnico de la FDA que en el 2005 publicó un estudio que indicaba que el rofecoxib habría podido causar entre 80.000 y 140.000 casos de infarto de miocardio sólo en Estados Unidos, ha publicado un editorial en JAMA en el que comenta dos metaanálisis sobre efectos cardiovasculares adversos de los AINE, y además saca conclusiones jugosas y polémicas:

Uno de los metaanálisis incluyó 114 ensayos clínicos con AINE inhibidores selectivos de la COX-2. Concluye que el rofecoxib aumenta el riesgo de arritmia (sobre todo fibrilación ventricular y paro cardíaco), edema periférico y disfunción renal. El riesgo aumenta con la dosis. No parece que los demás AINE compartan estos riesgos (JAMA 2006;296:1619-32).

El segundo metaanálisis incluyó 23 estudios observacionales sobre los efectos adversos cardiovasculares graves de todos los AINE. Los resultados confirman que el rofecoxib aumenta el riesgo cardiovascular, y sugieren que diclofenac, indometacina y probablemente meloxicam también lo aumentarían. También indican que el naproxeno no confiere protección cardiovascular, pero tampoco aumenta el riesgo (JAMA 2006;296:1633-44).

Los posibles efectos adversos cardiovasculares del diclofenac ya se habían observado en un metaanálisis publicado en junio pasado (BMJ 2006;332:1302-5).

Sobre el celecoxib, el metaanálisis identificó un incremento del riesgo cardiovascular con dosis de más de 200 mg al día, pero no con dosis inferiores. No obstante, Graham comenta cuatro ensayos clínicos publicados después de los metaanálisis, en tres de ellos se observó riesgo cardiovascular asociado a celecoxib. En consecuencia, también recomienda prudencia en su uso en personas de edad avanzada y con cardiopatía.

No se sabe si el ácido acetilsalicílico reduce o anula el riesgo de infarto asociado a los AINE.

Finalmente, revisa los datos disponibles sobre el nuevo inhibidor de la COX-2 etoricoxib. El principal ensayo clínico es comparativo con diclofenac, un AINE que por sí mismo se asocia a riesgo cardiovascular. Cualifica el desarrollo de este fármaco de ambigüedad velada y engañosa que tiene mucho en común con las estratagemas utilizadas en el desarrollo de rofecoxib.

Tras revisar los datos, el 24 de octubre pasado l’EMEA anunció que, aunque no se puede descartar que los AINE clásicos se asocien a un pequeño incremento del riesgo de acontecimientos trombóticos, sobre todo a dosis altas y por períodos prolongados, su relación beneficio-riesgo se considera favorable.

 

Categoría: Toxicidad
Los resultados de un estudio reciente indican que el imatinib, un inhibidor de la tirosina cinasa aprobado para el tratamiento de la leucemia mieloide crónica, puede producir disfunción ventricular izquierda e insuficiencia cardíaca (Nat Med 2006;12:908-16). En este estudio se examinaron 10 pacientes tratados con imatinib que presentaron insuficiencia cardíaca. La mayoría tenían otras comorbididades y factores de riesgo, como la edad avanzada y el antecedente de cardiopatía. Los estudios en animales, realizados por los mismos autores confirman la cardiotoxicidad del fármaco y atribuyen este efecto a una alteración mitocondrial (Scrip 2006;3178:25).

A raíz de estos hallazgos, el 19 de octubre pasado la FDA y el laboratorio fabricante anunciaron que se incluiría esta información en el apartado de precauciones de la ficha técnica. Se recomienda una vigilancia cuidadosa de los pacientes con una cardiopatía o factores de riesgo de insuficiencia cardíaca, y en caso de que un paciente presente signos o síntomas de insuficiencia cardíaca sea estudiado y tratado.

 

Categoría: Eficacia
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una causa frecuente de ceguera. Se ha relacionado con algunas variantes genéticas y en un 10% de los pacientes se asocia a neovascularización (N Engl J Med 2006;355:1474-85). Además del tratamiento fotodinámico, se están evaluando diferentes fármacos que inhiben la neovascularización (JAMA 2005;293:1509-13), así como algunos suplementos nutricionales con zinc y vitaminas antioxidantes, para frenar la progresión de la enfermedad (Drug Ther Bull 2006;44:9-11). El pegaptanib es un inhibidor del factor de crecimiento vascular endotelial de administración por vía intravítrea de reciente comercialización para el tratamiento de la DMAE de tipo neovascular. Puede reducir la pérdida de visión en algunos pacientes con degeneración macular neovascular, pero se asocia a un riesgo de efectos adversos oculares graves.

El ranibizumab, un anticuerpo monoclonal que inhibe el factor de crecimiento endotelial vascular, fue autorizado por la FDA norteamericana en junio pasado para el tratamiento de la DMAE neovascular (N Engl J Med 2006;355:1409-12). Dos ensayos clínicos recientes de dos años de duración en pacientes con DMAE neovascular han mostrado que la administración intravítrea mensual de ranibizumab reduce la pérdida de visión y se asocia a pocos efectos adversos graves (N Engl J Med 2006;355:1419-31, N Engl J Med 2006;355:1432-44).

Unos resultados esperanzadores para algunos pacientes, a pesar de las incertidumbres sobre su eficacia y seguridad a largo plazo.

 

Categoría: Eficacia
Los tratamientos crónicos se asocian a un bajo cumplimiento. En el tratamiento de la osteoporosis, muchos pacientes abandonan el tratamiento y presentan unas tasas más elevadas de fractura que los pacientes que lo siguen. En un editorial reciente, el autor analiza los factores que intervienen en el cumplimiento del tratamiento y concluye que la reducción de la frecuencia de dosificación (como los preparados de administración semanal o mensual de bifosfonatos) sólo tendría un efecto modesto sobre el cumplimiento (Lancet 2006;368:973-4).

 

Categoría: Otras
En Australia, una sentencia judicial ha detenido la publicación de un artículo que cuestionaba la eficacia del Ginkgo biloba en el tratamiento del tinnitus (Aust Prescr 2006;29:120). La revisión, realizada por el AusPharm Consumer Health Watch (un servicio que evalúa los datos sobre productos de venta sin receta que se promueven en las farmacias para informar a los pacientes), concluye que no hay pruebas suficientes para justificar la promoción del producto para aliviar el tinnitus.

La resolución no implica que el Ginkgo biloba sea eficaz para el tinnitus, porque los datos científicos no fueron evaluados. La decisión judicial se basó en que el proceso de revisión no cumplía con el método descrito en la web y contravenía la Trade Practices Act. Así, se envió un borrador a la Therapeutics Goods Administration (TGA) al mismo tiempo que al laboratorio, y dado que este envío no se citaba en el web, el juez consideró que era contraria a la metodología expresada.

Los boletines independientes sobre medicamentos, escritos por profesionales sanitarios, actúan en interés de los pacientes. No obstante, como concluye el director del Australian Prescriber, en este caso no se tuvo en cuenta el interés del público, porque el juez consideró que las autoridades reguladoras se encargarían de examinar los datos sobre la eficacia del Ginkgo biloba. Desafortunadamente, no obstante, el Departamento de Salud ha dicho que la evaluación de la TGA será confidencial y que los resultados no serán revelados al público. Por otra parte, si el laboratorio no hubiera emprendido acción legal, no se habría llamado la atención de las dudas sobre la eficacia de su producto.