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Ús terapèutic del cannabis FICF ©
Fundació Institut Català de Farmacologia

Cannabis
[Última revisión: 12 Jul 2007 - 07:45]

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Uso terapéutico del cannabis: Tolerancia y dependencia

Introducción

El potencial adictivo del cannabis y sus derivados es una cuestión controvertida. Mientras algunos autores sugieren que no produce dependencia física en el ser humano, otros han descrito la aparición de un síndrome de abstinencia leve en consumidores de preparados de cannabis con un contenido elevado de THC. [1], [2] Por otra parte se ha descrito tolerancia a algunos de los efectos subjetivos y a los efectos cardiovasculares del cannabis. No obstante, el consumo crónico de cannabis produce efectos subjetivos en el individuo que conducen a buscar y consumir la droga. Sin embargo, en un estudio epidemiológico se encontró que la dependencia del cannabis sería inferior a la que puede producir el tabaco o el alcohol. Otros datos indirectos así lo sugieren.

Tolerancia

Estudios en animales de experimentación

Para evaluar los fenómenos de tolerancia a los cannabinoides se han realizado numerosos estudios en animales de experimentación. Estudios en diferentes especies animales (ratas, ratones, perros y monos) han mostrado que la administración crónica de diferentes agonistas cannabinoides induce tolerancia a la mayoría de las respuestas farmacológicas. Se ha descrito tolerancia al efecto analgésico, a la hipomotilidad, a la hipotermia, a las respuestas cognitivas, a los efectos sobre la motilidad gastrointestinal, sobre el peso corporal, sobre el sistema cardiovascular, al efecto anticonvulsivo y a las respuestas endocrinas. La tolerancia puede aparecer rápidamente después de las primeras administraciones de dosis altas de agonistas cannabinoides, así como durante la administración crónica de dosis menores. [3]

Otros estudios en modelos animales han mostrado que puede existir tolerancia cruzada entre los diferentes agonistas cannabinoides exógenos sobre los efectos analgésico, de hipolocomoción y de hipotermia. [4]

Mecanismos implicados en la tolerancia a los cannabinoides

Los mecanismos implicados en la producción de tolerancia por cannabinoides son sobre todo de carácter farmacocinético. Se han relacionado con el número de receptores CB1 y con la expresión y actividad funcional de las proteínas G acopladas a estos receptores.

Algunos estudios en animales sugieren que la administración crónica de agonistas cannabinoides induce una disminución del número total de receptores de determinadas áreas del sistema nervioso central, como son el núcleo estriado, el sístema límbico, la corteza cerebral y el cerebelo. No obstante, otros estudios sugieren que el número de receptores no se modifica, o incluso que puede aumentar en el hipocampo y el cerebelo.[5] También se ha observado que puede disminuir su expresión, es decir, los niveles de ARNm que codifican este receptor. [6] Por otra parte, también se han implicado fenómenos de desensibilización de los receptores que se han relacionado con actividad funcional de las proteínas G acopladas al receptor cannabinoide. [7]

La duración de los cambios bioquímicos inducidos por la administración crónica de cannabinoides es muy corta. La mayor parte de los cambios inducidos en el ARNm que codifica el receptor CB1 se normalizan pocas horas de suspender su administración. Los cambios observados en los receptores CB1 también son reversibles, incluso después de períodos de administración largos (3 meses en ratas y 7 meses en monos). [7]

El sistema opioide endógeno se ha implicado en el desarrollo de tolerancia a los efectos analgésicos y sobre la motilidad de los cannabinoides. En estudios de experimentación animal, se ha observado que los péptidos opioides relacionados con la proencefalina participarían en el desarrollo de tolerancia a la actividad analgésica. [7]

Tolerancia cannabinoide en el ser humano

El consumo crónico de grandes cantidades de cannabis puede producir tolerancia a los efectos subjetivos (cambios del humor, alteración de la memoria), cardiovasculares y sobre la presión intraocular. La tolerancia a los efectos del cannabis en el ser humano está directamente relacionada con la cantidad de THC consumida. [8] Se ha sugerido que los mecanismos farmacodinámicos (modificaciones en los receptores CB1) observados en los estudios de tolerancia en animales podrían explicar los fenómenos de tolerancia a algunos de los efectos del cannabis en humanos. No obstante, las dosis de THC utilizadas en los modelos animales han sido muy superiores a las que consumen habitualmente los fumadores de cannabis o a las utilizadas con finalidad terapéutica. Aunque la cantidad de principios activos de la marihuana es variable, un cigarrillo suele contener aproximadamente entre 30 y 60 g/kg de THC por un individuo de 70 kg. Las dosis que producen tolerancia en ratas han sido entre 20 y 50 mg/kg al día. Estas dosis podrían ser equivalentes a un consumo diario de 300 a 1.500 cigarrillos de marihuana. Teniendo en cuenta la relación directa que existe entre la dosis de THC utilizada y la aparición de tolerancia, sería difícil obtener en el ser humano el grado de tolerancia obtenido en condiciones experimentales en animales.

Se desconoce el grado preciso de tolerancia a los diferentes efectos terapéuticos que se puede derivar del consumo continuado de cannabis y cannabinoides. Sobre la base de los resultados de los estudios en animales se podría esperar la aparición de tolerancia al efecto analgésico. No obstante, en los ensayos clínicos sobre esta cuestión sólo se han evaluado dosis únicas de cannabinoides. [9] La indicación en la que se ha evaluado durante períodos más largos de tiempo ha sido el síndrome de anorexia caquexia en pacientes con sida. En un estudio de extensión de un año de duración no se observó tolerancia al efecto orexígeno del dronabinol. [10] Tampoco se ha descrito tolerancia al efecto antiemético (aunque en estos estudios la duración del tratamiento ha sido de 48 horas) [11], ni al efecto antiespástico en pacientes con esclerosis múltiple. La duración de estos estudios ha sido variable, entre un día y cuatro semanas. [12], [13], [14], [15]

Se ha descrito tolerancia a los efectos antiglaucomatosos de la nabilona administrada tópicamente. De hecho, el laboratorio fabricante interrumpió su desarrollo en esta indicación por este motivo. [16]

Dependencia física

Estudios en animales de experimentación

Varios estudios han mostrado que la administración crónica de THC y otros agonistas cannabinoides no producen síndrome de abstinencia espontánea en animales. [17] No obstante, se puede inducir un síndrome de abstinencia en animales tratados con dosis altas de THC a los que se administran antagonistas cannabinoides (SR-141716A). [18] Las manifestaciones varían entre especies: en ratas son más frecuentes los movimientos bruscos de la cabeza y tronco, temblor, ataxia, posturas anormales, ptosis, piloerección y disminución de la actividad motora; en los perros aparecen también síntomas vegetativos y alteración del comportamiento social. [19] El síndrome de abstinencia inducido en animales se ha atribuido a los efectos del antagonista SR 141716A, ya que la administración de éste no produce ningún efecto en ratones knockout (sin receptores CB1). [20]

Mecanismos implicados en la dependencia física de los cannabinoides

Hay varios estudios que han descrito la existencia de interacciones bidireccionales en los fenómenos de dependencia entre los sistemas opioide y cannabinoide. Se ha observado que los antagonistas cannabinoides pueden producir algunos signos de abstinencia de opioides en ratas dependientes de la morfina. No obstante, la naloxona puede producir signos de abstinencia en animales tratados crónicamente con cannabinoides. No obstante, ésto no ha sido confirmado en otros estudios. [7] Estos resultados contradictorios se han atribuido a diferencias entre las especies animales objeto de estudios.

En ratones knockout CB1 se observa una disminución de la gravedad del síndrome de abstinencia a la morfina. Por otra parte, también se ha estudiado la participación del sistema opioide endógeno en la expresión de la abstinencia a cannabinoides. Se ha observado que la gravedad de este síndrome es menor en ratones knockout del precursor de las encefalinas endógenas. [3]

El factor de liberación de corticotropina (CRF) también se ha implicado en los mecanismos de dependencia física de los cannabinoides. Se ha observado que en animales abstinentes a cannabinoides y otras drogas aumenta la liberación de esta hormona en el sistema límbico. Estas alteraciones bioquímicas se han relacionado con la aparición de síntomas de estrés y disforia en el ser humano. [21]

Dependencia física de los cannabinoides en el ser humano

El riesgo de dependencia física del cannabis es limitado. Los resultados de estudios observacionales en grandes consumidores son contradictorios. Mientras algunos autores no han encontrado que la suspensión del uso crónico produzca un síndrome de abstinencia, [22], [23] otros han descrito la aparición de ligeros síntomas de abstinencia como irritabilidad, anorexia, ansiedad e insomnio. No obstante, la sintomatología no alteró la vida cotidiana de los individuos. La gravedad del síndrome de abstinencia dependió de la dosis, la frecuencia y la duración del consumo. [1], [2]

En otro estudio en voluntarios sanos que habían recibido dosis altas de THC de forma continuada durante 21 días por vía oral, se observó un síndrome de abstinencia leve de una semana de duración, de intensidad máxima entre el segundo y el cuarto día. Los síntomas y signos más frecuentes fueron inquietud motora, irritabilidad, ligera agitación, insomnio, alteración del trazado del EEG durante el sueño, náuseas y dolor abdominal. [8]

Hasta el momento no se han descrito signos de dependencia cuando la marihuana, el THC o alguno de los derivados cannabinoides se han utilizado con finalidad terapéutica.

Datos epidemiológicos publicados en 1994 sugieren que la capacidad del cannabis para producir dependencia sería inferior a la del tabaco o el alcohol. Un 46% de la población estudiada (norteamericana) consumía cannabis con diferentes frecuencias de uso, y de éstos, sólo un 9% desarrolló dependencia según los criterios de la DSM-III-R. En cuanto al tabaco y el alcohol, una tercera parte de los fumadores y un 15% de los consumidores de alcohol desarrollaron dependencia. [24]

Conclusiones

Varios estudios en animales de experimentación han mostrado tolerancia a algunos de los efectos de los cannabinoides. Estos efectos podrían estar mediados por modificadores de los receptores CB1. No obstante, las dosis evaluadas en animales han sido muy superiores a las que el ser humano utiliza en la práctica. En el ser humano el consumo crónico de grandes cantidades de cannabis puede producir tolerancia a los efectos subjetivos (cambios del humor, alteración de la memoria) y a la taquicardia.

Por otra parte, no se ha podido demostrar un síndrome de abstinencia espontánea en animales tratados con dosis elevadas de cannabinoides. No obstante, se ha observado que en animales que han recibido dosis altas durante un tiempo, la administración de antagonistas cannabinoides puede inducir este síndrome. Varios estudios han descrito interacciones bidireccionales entre los sistemas opioide y cannabinoide en los fenómenos de dependencia. El riesgo de que el consumo de cannabis produzca dependencia es muy limitado; no se han descrito signos de dependencia en pacientes que la utilizan con finalidad terapéutica. Se han descrito ligeros síntomas de abstinencia como inquietud motora, irritabilidad, ligera agitación, insomnio, alteración del trazado del EEG durante el sueño, náuseas y dolor abdominal en voluntarios que habían recibido dosis altas de forma continuada por vía oral. El riesgo de dependencia de marihuana es inferior al asociado a tabaco, heroína, cocaína, alcohol y tranquilizantes.

Bibliografía

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